¿Por qué las mujeres tenemos miedo de viajar?

 

¿Por qué las mujeres tenemos miedo de viajar?

Hace un tiempo leí un artículo que se titulaba algo así como “los problemas que acechan a las viajeras, evite los peligros”. Era indignante la cantidad de miedos que querían imponer. Daban varias recomendaciones acerca de cómo cuidarse en los hospedajes, los transportes; cosas del estilo de “checkeá las reseñas antes de reservar un Airbnb” “Preguntale al conductor del Uber, a quién debe llevar”.
Desde ya que todos deberíamos tomar estos recaudos y algunos otros para evitar situaciones desagradables. Están geniales los consejos, pero son válidos para todos. ¿Por qué todavía seguimos relacionando a la mujer viajera con la vulnerabilidad? ¿Acaso esos cuidados no los debería tener también un hombre?

Hay un miedo generalizado de que si viajamos nos exponemos al peligro… ¿pero es tan diferente a lo que estamos expuestas día a día?

Caminando con ¿ miedo? en algún bosque de Suecia
Caminando con ¿ miedo? en algún bosque de Suecia

Hace un tiempo, hice una encuesta en Instagram para analizar lo que aparece en el imaginario social acerca de viajar siendo mujer. ¿Saben cuál fue la palabra que más salió? Inseguridad

Aunque debo confesar que no me sorprendió demasiado. Si me hacían esa encuesta hace 5 años atrás, muy probablemente hubiera dicho la misma palabra. Sin dudas, existe una percepción de que las mujeres no estamos seguras cuando viajamos.  La pregunta es…esta percepción, ¿es real?

En una de las entradas a la Ciudad Libre de Christriania: Menos mal que dejé atrás la idea de ser mujer es sinónimo de estar en peligro. No te imaginás todo lo maravilloso que me hubiera perdido de seguir pensando así.
En una de las entradas a la Ciudad Libre de Christriania: Menos mal que dejé atrás la idea de ser mujer es sinónimo de estar en peligro. No te imaginás todo lo maravilloso que me hubiera perdido de seguir pensando así.

Comencé a indagar un poco más acerca de esa inseguridad que salió en las respuestas. Esperablemente, todas hablaban de lo mismo: que me puedan hacer daño, que me puedan raptar, que me pase algo malo. Hay un miedo generalizado de que si viajamos nos exponemos al peligro… ¿pero es tan diferente a lo que estamos expuestas día a día?

Ni te voy a mentir, ni te voy a hacer creer que la realidad es un cuento al estilo happy ending. No importa cuántos movimientos feministas existan, no importa cuánto más se visibilice la violencia de género, hasta que no cambie el imaginario social y las cabezas de todas las personas, no estaremos del todo seguras.

Aunque muchos de estos movimientos ocurridos en últimos años mejoraron enormemente nuestra seguridad, hay un miedo que todavía está. Y es acá dónde te quiero preguntar… ¿te limitás a vivir por ser mujer?

Empezá a replantearte hasta qué punto, los miedos que sentís son tuyos o son impuestos.

¿Te levantás todas las mañanas y te quedás encerrada en tu casa por miedo de que te puedan raptar? ¿Te limitás de conocer personas nuevas por miedo de que te puedan lastimar? ¿Evitás salir a pasear por miedo a que te pueda pasar algo malo? Muy probablemente no, y seguramente tenés una vida activa en el lugar dónde vivís.

 En Mar del Plata, Argentina. Claramente sin intenciones de limitarme a vivir por ser mujer
En Mar del Plata, Argentina. Claramente sin intenciones de limitarme a vivir por ser mujer

Entonces, es acá dónde viene la pregunta del título…

¿Por qué las mujeres tenemos miedo de viajar? ¿Es realmente más peligroso salir a conocer el mundo que vivir día a día en nuestra ciudad? Si me preguntás a mí, te diría que no. Que de la misma manera que evito ciertas zonas, o ciertas actividades en mi lugar natal, lo hago cuando viajo. He caminado en bosques, playas, parques nacionales, recovecos súper escondidos, y nunca me sentí insegura.

Recorrí países que nunca me imaginé que visitaría, pueblos en dónde hablaban idiomas que no podría ni pronunciar, tomé muchos buses y trenes sin compañía masculina, viajé más de 6 meses sola. Te juro que no es tan peligroso como te lo imaginás. Empezá a replantearte hasta qué punto, los miedos que sentís son tuyos o son impuestos. Preguntate, preguntá a tus amigas, hablá con otras mujeres. Pero no te quedes con el pensamiento de que viajar es peligroso por el simple hecho de haber nacido mujer. No te quedes sin hacer lo que quieras hacer, por ser mujer.

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