Vivan los cerros pintarrajeados

Vivan los cerros pintarrajeados

Especial de Enzo D’angelo para Revista Latitud

La Quebrada de Humahuaca es un paraíso de montañas con colores deslumbrantes.  Como si Picasso hubiera dado pinceladas por toda la Quebrada, ahí están  los tres hitos imperdibles de la región: el cerro de los Siete Colores en Purmamarca, la Paleta del Pintor en Maimará y las Serranías del Hornocal en Humahuaca. 

Es una región donde se vive de festejo en festejo (Enero tilcareño, Carnavales, encuentros de copleros, fiesta de la Pachamama) , se come rico, se le canta a los cerros y los pueblos abren paso a paisajes de ensueño que vale la pena recorrer.  Jujuy es la tierra de los colores. 

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Cerro de los Siete Colores

En Purmamarca asoma el célebre Cerro de los Siete Colores, sin dudas el cerro más fotografiado de la Argentina. Seguramente no habrá dos fotos iguales, ya que el cerro muestra diferentes facetas según desde donde se lo observe y el momento del día, porque las distintas intensidades de luz ambiente harán variar sus tonalidades.

Para tener una vista completa del cerro lo ideal es subir a alguno de los miradores. Uno de ellos se encuentra dentro del pueblo, es privado, por lo que hay que abonar una tarifa de acceso. Pero el más atractivo está sin dudas cruzando la ruta 52 y el surco que dejó un río seco, para luego recorrer un camino que trepa  entre unos cerros, con varios miradores a diferentes alturas. Desde allí se obtiene una increíble panorámica con las casas bajas de la ciudad y los tonos rojizos del cerro como cortina de fondo.

La vida aquí gira en torno a la plaza, la feria de artesanías y la iglesia. El Paseo de los Colorados es un circuito muy recomendable para realizar a pie, sentirás que estás en el planeta Marte.

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La Paleta del Pintor

Menos explotado turísticamente  que los pueblos vecinos, Maimará tiene una belleza única y merece ser visitado durante un viaje por la Quebrada.

La atracción principal de este pueblo es la Paleta del Pintor que se asemeja a una pintura al óleo con trazos rojizos, verdosos y ocres. Los habitantes de Maimará tienen el privilegio de contemplar esta obra de arte natural, cada mañana al abrir sus ventanas. Esta forma de relieve tiene millones de años. 

Para conocer el lugar con profundidad hay que recorrer las calles a pie, visitar la iglesia, el cementerio con el típico colorido norteño, pasearse por los campos de flores y las huertas al margen del río Grande, y cruzar el puente para conocer los viñedos de la bodega  Dupont. Viniendo por la ruta 9 desde de Tilcara o Purmamarca ya pueden divisarse los colores de la Paleta del Pintor, pero hay dos miradores con vistas increíbles: Molino y Paseo a La Cruz .

Los accesos están en el camino, muy fáciles de identificar. Los senderos son muy cortos y sin dificultad.

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Serranías del Hornocal

Ubicada a 25 kilómetros de Humahuaca , a poco menos de una hora de viaje. Visitar las Serranías del Hornocal es una de las formas más cercanas a tocar el cielo con las manos. La cadena montañosa de colores se encuentra a 4761 metros sobre el nivel del mar.

Sólo tendrás que sentarte y contemplar por horas este espectáculo inconmensurable. 

En el mirador se aprecian las vetas de colores, las formas triangulares en este particular arco iris que algunos aseguran, llega a las 33 tonalidades. Es un ejemplo de sedimentación por estratos, colores que se forman por una piedra caliza que va del ocre, al verde, amarillo, y hasta el blanco. Estos estratos estaban bajo tierra hace miles de años, cuando la formación de la cordillera hizo con su largo proceso, el efecto para dejar expuesto el colorido. Hoy vemos las rocas fracturadas haciendo de marco de las vistas panorámicas.

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Los entendidos recomiendan programar la excursión para llegar por la tarde, cuando el sol se encargará de destacar los colores sobre la ladera montañosa. El lugar no cuenta con demasiada infraestructura además de 2 miradores. Debido a la altitud del lugar, es aconsejable movilizarse con cautela, para evitar el apunamiento de vehículos y personas causado por la falta de oxígeno.

Las palabras no son suficientes para describir lo maravilloso de este lugar, pero el trayecto que se recorre hasta llegar al Hornocal, no es menos espectacular. Vale la pena hacerse un alto en las cuestas para apreciar el camino de ripio serpenteante con sus cientos de curvas y la ciudad de Humahuaca que se va perdiendo a lo lejos. Tal vez tengan la fortuna de cruzar alguna manada de guanacos para tener un espectáculo completo.

las calles del norte

 

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