Carnavales en el NOA

Por Traveleandola especial para Revista Latitud

Los Carnavales en el NOA

Largas noches escuchando bombos desde nuestras habitaciones, serpentinas encontradas en el auto estacionado en la vereda, guerras de espuma en las plazas… Todo lo vale cuando hablamos de festejar el carnaval en la Quebrada. Admitimos que llegamos sin tener mucha idea de qué era y qué significaba pasar estas fiestas en el norte, pero nos fuimos habiéndonos aggiornado de toda esta magia.  

Carnavales del NOA

Amaicha

El recorrido empezó en la ciudad de Amaicha del Valle, pueblo que nos quedaba “de paso” a nuestro próximo destino que era conocer las Ruinas de Quilmes para luego hacer la ruta del vino en Cafayate, pero que sin quererlo se convirtió en el click para darnos cuenta de donde estábamos y que se avecinaba. 

Calles cortadas, inmensas parrilladas en las calles con nuestros famosos “choris” y demás carnes para poner entre panes y por supuesto, pilas de envases de espuma en aerosol en cada esquina, a lo cual no dudamos en frenar al grito de: “¿Cuánto por 4?”, envases que fueron parte de nuestro “armamento” para los próximos días.

Esto fue el primer domingo de carnaval, había recitales en la plaza, desfiles de caballos y gente disfrazada por doquier, eran pequeños y grandes arlequines, con máscaras coloridas y cascabeles sonando a cada paso. Las plazas y las calles se convirtieron en escenarios de las batallas campales de espuma y pintura, lo cual debemos admitir fue realmente divertido, habiéndonos sentido niños por unas cuantas horas.  

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Cafayate

Próxima parada Cafayate, ciudad que no podía escapar de la costumbre de una manera tal vez más “conservadora”. Las fiestas por carnavales eran a puertas cerradas en grandes galpones destinados a las celebraciones y algunos enfrentamientos de espumas en las calles, pero un poco más moderados. 

 

Jujuy

No fue hasta que llegamos a Jujuy donde realmente entendimos más de estas misas carnavaleras. Se extienden por más de una semana, arrancan el mismo sábado que se da inicio a la cuaresma y terminan el domingo siguiente. El principal motivo de esta celebración es agradecerle a la Madre Tierra, la Pachamama, por la fecundidad de la tierra entre otras cosas.

Hasta acá estábamos “ok”, teníamos este dato, pero lo que nos fueron contando los lugareños, es que el carnaval en La Quebrada se inicia con el desentierro del Diablo o Pujillay. Éste es representado con un muñeco de tela disfrazado que está presente en cada festejo, y que supone ser el diablo que fue enterrado en los festejos del año anterior. 

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Carnaval en Purmamarca

El día del desentierro del diablo le da inicio a las fiestas donde todo es algarabía, todo es colores y bailes en las calles, sin importar edad, sexo, ni de donde vengas. Según la tradición, durante estos 8 días, los deseos reprimidos se liberan, el alcohol es libre y los permisos son concedidos… Sin nombrar que durante estos 8 días, nadie trabaja, pero por sobre todo, nadie madruga!  

Gracias a que agregamos unos días a nuestras vacaciones después del feriado de carnaval, pudimos vivir prácticamente todos los festejos en cada lugar que visitamos, tanto así que hasta aprendimos los pasitos típicos de las comparsas.

Ya sabíamos que cada vez que se empezaba a poner el sol, iban a empezar a sonar los bombos y las trompetas, avecinando los festejos de esa noche, que prometía ser siempre hasta altas horas.  

Si tuviésemos que destacar los dos lugares con los festejos más multitudinarios y efusivos, Tilcara y Humahuaca serían los primeros en la lista, pero sin dudas, cada rincón de la Quebrada tiene su magia; y damos fé que su gente conoce de festejos como nadie… Festejos que quedarán grabados en nuestra memoria, colores que no saldrán de nuestras retinas y alegría que quedará guardada en nuestros corazones…

 

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carnaval en La Quiaca

 

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