Nueva Zelanda, ideal para visitar, pero aún mejor para vivir.

Nueva Zelanda,  ideal para visitar, pero aún mejor para vivir

Especial de Melina Noel Mansilla para Revista Latitud

Dicen por ahí que Nueva Zelanda no es un país, sino un estado de ánimo. Quienes visitan este recodo  del Océano Pacífico pueden comprobar por sí mismos la veracidad de estas palabras.

Nueva Zelanda comprende un conjunto de islas organizadas alrededor de sus 2 hermanas mayores: la isla Sur y la isla Norte, donde se emplaza Wellington, ciudad capital, y Auckland, el mayor centro urbano del país.

Su territorio es un muestrario excelente de todas las manifestaciones posibles de la geografía física. Montañas escabrosas y valles de suelo fértil, volcanes y géiseres, glaciares y playas de arena clara, aguas termales y ríos subterráneos, cuevas naturales y fiordos hacen del paisaje un espectáculo en sí mismo.

El interior de un marae en el Auckland Museum
El interior de un marae en el Auckland Museum

Su Historia

Los primeros habitantes, avezados navegantes, llegaron desde alguna isla de la Polinesia, se asentaron aquí y con el tiempo dieron lugar a la cultura maorí. En el siglo XIX colonizadores europeos arribaron a estos territorios y, como solía suceder por entonces, llegaron para quedarse. La disputa entre franceses e ingleses por estas tierras terminó a favor de los segundos, declarándose colonia británica en el año 1841.

Hoy la población de Nueva Zelanda está conformada por descendientes de aquellos colonos, maoríes e inmigrantes provenientes de diferentes puntos de Asia y de otras islas del Pacífico. No obstante, a los neozelandeses se los conoce comúnmente como kiwis, ave representativa de país, sin alas, que tiene la particularidad de tener un plumaje que se asemeja a pelaje de color marrón similar a la fruta del mismo nombre.

Sus hábitos nocturnos hacen que las posibilidades de avistar un kiwi en su hábitat natural sean remotas.

Auckland

Auckland es una de las puertas de entrada al país. La ciudad tiene la pulcritud y prolijidad de las ciudades inglesas, pero matizada por la frescura y vivacidad de una sociedad joven que elige trazar su propio destino. La amabilidad de su gente, siempre dispuesta a brindar ayuda solícita al visitante, habla de un pueblo que se siente honrado por el interés genuino de los viajeros que llegan de todas partes, motivados por la curiosidad que luego se transforma en admiración.

Es que la ciudad de Auckland ostenta un puesto privilegiado entre las mejores ciudades del mundo para vivir. Su envidiable calidad de vida se palpa en las calles. La presencia policial es tan escasa como innecesaria. La gente vive su cotidianidad con la seguridad y soltura suficiente que admite el olvido de un bolso en un lugar público para luego encontrarlo intacto en el mismo sitio, sin más.

Auckland y la Sky Tower, símbolo de la ciudad
Auckland y la Sky Tower, símbolo de la ciudad

¿Qué ver?

El símbolo de Auckland (y del país) es la Sky Tower, torre de 328 metros de altura. Los más osados pueden hacer una caminata por una de las circunferencias externas y realizar un salto de bongee jumping. El mirador de 360 grados permite disfrutar de una espectacular vista panorámica de la ciudad, enmarcada en el celeste intenso de las aguas del Pacífico.

Merece una caminata el Auckland Domain, parque de más de 70 hectáreas enclavado sobre el cráter de un volcán extinto. Alberga áreas de bosque nativo y dos castillos de cristal que atesoran jardines repletos de especies exóticas que despiertan la fascinación de incluso los menos aficionados al mundo de las plantas. 

En el predio se encuentra el Auckland Museum que ofrece una excelente exposición sobre la naturaleza e historia nacional. Se destaca la colección sobre la cultura maorí, que incluye un marae, una auténtica construcción de madera tallada empleada con fines comunitarios.

Se ofrecen espectáculos programados de música y danza nativa, que incluyen los célebres hakas, danza tradicional maorí que combina cantos, movimientos vigorosos y gestos llamativos. Mucho tuvo que ver con el reconocimiento internacional de los hakas, la difusión que los All Blacks hicieron de esta danza maorí, hoy todo un símbolo del país, al igual que el rugby.

Paisaje de la Comarca en Hobbiton Movie Set
Paisaje de la Comarca en Hobbiton Movie Set

Sabores Neozelandeses

En lo que a gastronomía se refiere, llama la atención que no exista un plato típico, auténticamente neozelandés. No obstante, la calidad de los alimentos es excelente, un claro reflejo de la calidad de vida de los locales. Un recorrido por los distritos gastronómicos de la ciudad revela una carta cosmopolita que abarca platos de todas partes del mundo, principalmente de países asiáticos, aunque nunca faltan restaurantes de comida mexicano y carnes argentinas. 

Definitivamente en Auckland la diversidad cultural también se sienta a la mesa. Sin embargo, las hamburguesas neozelandesas merecen una mención especial. Hay quienes dicen que aquí se comen las mejores hamburguesas del planeta. No hay evidencia científica que demuestre lo contrario. De postre, helado de hokey pokey, de sabor avainillado con crocantes de caramelo.

Por último, la miel de Manuka es un producto tradicional del país, ideal como souvenir, aunque su sabor intenso y silvestre puede que no sea del gusto de todos los paladares.

En un país insular como Nueva Zelanda, el traslado de una isla a la otra no presenta ningún inconveniente. El servicio de ferry posibilita visitar desde Auckland la isla Rangitoto de origen volcánico y la isla Waiheke, ideal para caminatas tranquilas entre colinas, viñedos y costas de arenas blancas que acunan al viajero al ritmo de la vida de pueblo.

Otros Parajes

Hobbiton

Dejando atrás a la ciudad de Auckland, hacia el sur aparecen a la vera de la ruta extensas granjas, perfectamente delimitadas con cercos verdes, dedicadas a la cría de ovejas. A aproximadamente 2 horas de viaje se encuentra la región de Waikato, según los mapas actuales, aunque otros prefieren llamarle la Tierra Media porque aquí se encuentra Hobbiton Movie Set, donde el viajero puede dejarse llevar por la ilusión que la comarca del Señor de Los Anillos alguna vez existió y que permanece intacta, como retazo de un cuento inolvidable.

Una de las tantas casitas de Hobbiton Movie Set
Una de las tantas casitas de Hobbiton Movie Set

Definitivamente recorrer este sitio es experimentar la irrealidad de lo fantástico con la certeza de lo vivido mil veces.  En un predio de aproximadamente 5 hectáreas, es posible caminar por senderos entre las casitas primorosamente decoradas con la sensación que algún personaje fantástico del Señor de Los Anillos o El Hobbit se asomará en cualquier momento por un rincón.

Los relatos detallados de los guías hacen revivir algunas de las escenas más memorables de la saga, entre curiosidades y anécdotas. La experiencia, por si fuera poco, finaliza con una cerveza en la Posada Green Dragon. Los fanáticos de la obra de Tolkien pueden comprar en la tienda del predio suvenires de lo más auténticos, desde réplicas del insigne anillo, mapas de la Tierra Media hasta simpáticas pantuflas que simulan los pies gigantes y peludos de hobbits.

Más sobre Waitomo

A una hora y media hacia el sur de Matamá es posible visitar las Cuevas de Waitomo, conjunto de  grutas profundas que se asemejan a una catedral gótica. Pero aquí no ha habido arquitectos ni escultores. Los procesos geológicos han sido quienes tallaron en estas cuevas una verdadera obra maestra de la Naturaleza.

La visita se complementa por un paseo en pequeños botes que recorren el río Waitomo, que fluye pacientemente entre las cavidades rocosas. El silencio y la oscuridad potencian el encanto de lo que sucede después. Miles de luces fluorescentes brillan con intensidad simulando la magia de un firmamento estrellado. Se trata de insectos luminiscentes en su estado larvario que hacen de las cuevas de Waitomo un sitio único, donde la Naturaleza muestra sus excentricidades.

La tranquilidad de las playas de la Isla Waiheke
La tranquilidad de las playas de la Isla Waiheke

Así es Nueva Zelanda, sorprendente, benevolente y generosa, en sus paisajes y en su gente. No es un destino que invita a volver, sino a quedarse. Nueva Zelanda es todo lo que se necesita de un hogar fuera de casa.

Comentarios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here