Trekking en Lago Puelo: 3 formas de vivir la montaña

Trekking en Lago Puelo: 3 formas de vivir la montaña

Por Leonardo Biolatto, especial para Revista Latitud

Lago Puelo es una localidad en un valle: el valle del Río Azul. Y es el poblado pegado a la costa, justamente, del lago llamado Puelo, que finalmente desembocará sus aguas en el Océano Pacífico siguiendo el recorrido del Río Puelo en Chile.

Todo en Lago Puelo refiere a las aguas, pero no todo es agua en Lago Puelo. Como se encuentra en un valle, a cada costado lo flanquean sendas montañas que hacen de camino al desemboque del Río Azul.

Estas montañas son el Cerro Morrudo y el Cerro Currumahuida. En esta ocasión, particularmente, vamos a hablar del Currumahuida, o “Cerro Negro” según su etimología mapuche. Una montaña de 1200 metros sobre el nivel del mar que pone una de sus laderas prácticamente como parte constituyente de la población puelense. Del otro lado, la ladera opuesta se desliza hasta caer en El Hoyo.

El Cerro Currumahuida y la localidad de Lago Puelo son el último mojón de Chubut antes de pasar a la provincia de Río Negro, en el oeste de la Comarca Andina. La Ruta 40 serpentea por la región uniendo localidades que, aunque de jurisdicciones distintas, comparten idiosincrasias.

Es la zona del movimiento hippie argentino, de la defensa a rajatabla del agua frente a los proyectos de ínfulas terratenientes, de las artesanías patagónicas y de la conexión con la montaña. Grupos de escaladores, senderistas y corredores degustan la geografía haciéndola carne.

¿Hay trekking en Lago Puelo?

Entonces, es válido preguntarse si se puede hacer trekking en Lago Puelo. Específicamente en esa localidad y no en otra. Porque pareciese ser que el Cerro Currumahuida es como una especie de hermano menor de otras zonas trekkineras de la Comarca Andina, como puede ser Wharton en Mallín Ahogado y su red de refugios.

Nada más separado de la realidad. El Currumahuida es un cordón con las condiciones para ofrecer alternativas de trekking amplias y variadas a los locales y a los turistas. Posiblemente no haya en esta zona geográfica una montaña más accesible a la población general. Desde algunos alojamientos en Lago Puelo se puede iniciar un sendero, inmediatamente, poniendo un pie fuera de la cabaña.

Y la variedad incluye distintas dificultades. El Currumahuida tiene exigencias para grandes y para chicos jóvenes y adultos, entrenados y no entrenados. Hay distancias cortas, distancias largas, accesos empinados y recorridos con menos ángulo. Todo en el mismo cordón montañoso, todo a cinco minutos del centro de la localidad, inclusive accediendo desde el lago mismo, en el Parque Nacional Lago Puelo.

Te cuento tres opciones entre tantas; para mí las más simbólicas. La virgen del cerro Desde el costado del cementerio de Lago Puelo nace el sendero a dos trekkings clásicos del Cerro Currumahuida: la virgen y la cruz. Comparten el camino inicial y luego se bifurcan, pero es posible concretar ambos en el mismo intento.

Hablemos primero del trekking a la virgen del Currumahuida que es el más corto. Tal vez el más turístico también porque tiene poco más de un kilómetro y 280 metros de inclinación. Lo realizan adultos y niños, en mayor o menor tiempo.

Para conocer el Cerro de primera mano es la recomendación dentro de los trekkings disponibles en Lago Puelo. También es el recomendado para quienes no están entrenados, o sólo desean una salida corta para luego realizar otra actividad en los alrededores. Lo pueden realizar en 20 minutos de ida quienes salen habitualmente, y posiblemente en 45 aquellos que están de paseo.

C:DCIM100GOPROGOPR0406.GPR

Los carteles señalizan correctamente el recorrido y tienen algunas referencias de la distancia recorrida. Es mantenido con frecuencia y raramente posee troncos que impidan el paso. Después de los primeros metros en subida franca aparece un bosque pictórico que resguarda del sol los días de calor y resguarda del viento en las tardes que la brisa del lago se deja sentir.

Distintos balcones naturales son accesibles durante el kilómetro de caminata. Es muy poco el desvío que hay que realizar en cada uno de ellos para sorprenderse con una vista del valle del Río Azul y el Parque Nacional Lago Puelo al fondo, con los Cerros Cuevas y Tres Picos custodiando el paisaje.

Hay, inclusive, bancos y mesas de madera artesanal para quien se llevó comida o mates y quiere detenerse un momento. En definitiva, ese es el plan original: disfrutar de la montaña. Al final del recorrido está la virgen del Currumahuida, una estatua enclavada en la roca que tiene a sus pies ofrendas que dejan los caminantes. Un pequeño balcón, de madera esta vez y no natural, permite relajarse con el recorrido terminado.

Ascenso a la cruz

También desde el acceso a los senderos que brinda una callecita al costado del cementerio de Lago Puelo, se puede llegar a la cruz del Currumahuida. Comparte los primeros 800 metros con el trekking a la virgen, para luego separarse hacia la izquierda en un cruce señalizado.

Desde la base hasta la cruz hay 3,5 kilómetros, con un desnivel de 700 metros. Diríamos que la dificultad es intermedia, sobre todo en el tramo final que presenta una pendiente importante con pocos puntos de agarre. No representa un riesgo extremo, pero debe realizarse con cuidado.

Este trekking de Lago Puelo es una gran opción para senderistas que ya poseen algo de experiencia y desean realizar un acceso de medio día, programando otra actividad por la tarde, por ejemplo. Se puede concretar en una mañana, sin la necesidad de despertar extremadamente temprano. Los caminantes entrenados podrán tardar algunos minutos más que una hora para subir, y se deben calcular dos horas o dos horas y media si no se está seguro del estado físico.

Una parada especial, tras recorrer 1,8 kilómetros es el mirador de los perdidos. Casi imperceptible, un fabuloso balcón se abre de la senda y permite contemplar una panorámica memorable. A la izquierda del caminante se erige el Tres Picos, con el Lago Puelo debajo, luego el Cerro Cuevas hacia la derecha y la Aguja Sur detrás, continuando en la misma dirección el Cerro Morrudo, la Aguja Norte, una punta del Cerro Alicia, el valle del Motoco y el valle del Río Azul, estirando la vista hacia la localidad de El Bolsón.

Este sendero no cuenta con asientos y mesas en su recorrido, por lo que no resulta descabellado planear mates y parada de alimento en el mirador de los perdidos. De paso se recargan las energías para realizar el último tramo que será en ascenso franco sobre tierra un tanto suelta. Tras concretar ese último ascenso aparecen las piedras altas del Currumahuida, con el camino que sigue marcado en pintura amarilla en las rocas. El paisaje rocoso tiene su encanto, y caminar entre esas
pequeñas elevaciones, con la vista del Parque Nacional Lago Puelo en pleno, es una postal.

Estos últimos metros no tienen ascensos, sino ondulaciones de la roca que son perfectamente superables sin demasiado esfuerzo. Donde se erigía la antigua cruz que marcaba el final sólo quedan cimientos de lo que fue el hito.

Es fácil pasarse de largo del punto preciso que sería la cruz, o simplemente descender sin haber divisado las marcas del final del recorrido. Por eso es recomendable emplear alguna aplicación con GPS que mida las distancias para ubicarse. Si se sube con la guía de un archivo GPS ya consultado antes, tanto mejor.

Cumbre del Cerro Currumahuida

El trekking por antonomasia en Lago Puelo, creo yo, es concretar la cumbre del Cerro Currumahuida. Un recorrido de 4,6 kilómetros y ascenso hasta los 1200 metros sobre el nivel del mar que tiene el cordón.

Los márgenes horarios para realizarlo son muy variables, dependiendo del estado de los caminantes. Se puede concretar en una hora y media en individuos que regularmente realicen trekking. Dos horas es un tiempo promedio para la ida, como para fijar una referencia. Si no se está seguro del estado físico, se deberían calcular dos horas y media o hasta tres.

El esfuerzo lo vale. En días despejados la panorámica de 360 grados desde arriba es una mirada profunda a la Comarca Andina. Se divisa el Lago Puelo completo, con todos sus brazos, junto a los desemboques del Río Epuyén, Río Azul y Río Turbio.
Con claridad se ve al Lago Inferior y al Río Puelo escaparse de Argentina para iniciar su viaje al Océano Pacífico. Y en el lado opuesto aparece el Lago Epuyén con el Cerro Pirque de testigo.

Las Agujas Sur y Norte se aprecian con sus cumbres y sus nieves permanentes. Así también el largo reptar del Río Azul conectando las localidades de Lago Puelo y El Bolsón, pasando por las dos provincias. Debajo de la cumbre, y al alcance de unos pasos, las lagunitas del Currumahuida, con agua dependiente de las lluvias y la nieve.

Hay dos accesos para intentar esta cumbre. Ambos inician distantes, pero se unen y continúan la gran parte del recorrido por el mismo sendero.

Uno de los accesos es desde el Parque Nacional Lago Puelo, en el sector conocido como La Playita. Allí nace el sendero al mirador del Puelo, desde el cual se puede continuar hacia dentro del Currumahuida para conectar con el puesto de Maninga, una antigua construcción abandonada que sirvió como puesto rural.

El otro acceso es desde los límites del Parque Nacional, al final de la calle que se llama Callejón de Graziano. Allí hay un acceso bien señalizado, con un estacionamiento de autos improvisado en los costados de la cancha del equipo de rugby local. El punto de encuentro con el otro acceso es el puesto de Maninga.

Con este segundo acceso puede haber una equivocación para el caminante, ya que los carteles no son claros aquí. Así que vale la aclaración. Una vez superado el arroyo de Graziano, que es el único arroyo que se cruza desde este acceso, inmediatamente aparece un cruce de senderos, donde se debe tomar a la izquierda, como si volviésemos en la dirección en la que veníamos. Si tomamos a la derecha terminaremos en el mirador del Puelo, en la sección La Playita.

Desde el puesto de Maninga hacia arriba hay unos metros de desconsuelo al inicio, quizás por la inquietud que genera estar en el medio del cerro sin vistas panorámicas. El camino se sumerge en unos bosques y rocas que no dejan ver hacia fuera. Sin embargo, una vez que se supera esta zona, el paisaje se abre generoso. A la derecha se hace visible por primera vez el límite con Chile y las montañas parecen estar al lado. El camino bordea desde las alturas el Lago Puelo y los colores de la costa juegan entre azul y verde esmeralda.

Antes de alcanzar la cumbre se pasa por un bosque quemado en recuperación. El ascenso en esta parte es empinado, requiriendo un esfuerzo mayor. No es un trekking familiar, no es de dificultad fácil, ni tampoco se lo puede tomar a la ligera, pero la recompensa arriba está llena de magia.

Si bien todos los que realizan la cumbre del Currumahuida esperan que el día esté despejado, lo cierto es que las nubes llenan de mística el lugar. El sendero se mete entre la niebla para seguir ascendiendo y aparecen las lagunitas con una piedra en el piso que tiene escrita la palabra “cumbre” y una flecha que invita a girar a la derecha. Está cerca.

El último ascenso es en roca escarpada, requiriendo la ayuda de las manos para sostenerse. Hay marcas que van señalando por dónde intentar y por dónde no. Salvo contadas jornadas de relativo calor, el resto del año siempre con abrigo en la mochila para colocárselo de inmediato al arribar. El resto es disfrute. La cumbre permite caminarla en las cuatro direcciones para contemplar los cuatro puntos cardinales y la geografía que cada uno de ellos ofrece, discutiendo por el primer puesto de belleza.
A título personal, para mí la ganadora es el valle del Río Turbio que desemboca flanqueando el Cerro
Tres Picos. Pero gustos son gustos.

El trekking en Lago Puelo es para todos

Hacer trekking en Lago Puelo es una recomendación inequívoca. Hay para todos los gustos. Hay opciones variadas. Y no se necesita ser un erudito de la montaña para ir a la virgen, por ejemplo. Ni tampoco se
necesita un día completo para ir a la cruz.

Lago Puelo y su cerro Currumahuida son una combinación que puede instalarse como opción franca de trekking para aquellos que decidieron conocer la Comarca Andina, pero no disponen de tiempo para embarcarse en pernoctes por la red de refugios de Wharton, o creen que no están en condiciones de afrontar senderos de más de 4 horas.

Hay un espacio para todos en el Cerro Currumahuida, y una vista desde cualquier altura que desencadena sensaciones de plenitud, de agradecimiento y de contemplación frente a la naturaleza. Desde sus balcones naturales es posible entender por qué los habitantes de la Comarca defienden esa agua que corre libre en los valles como defienden la vida.

Comentarios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here