Ámsterdam, Ana Frank y el poder de los sueños

Ámsterdam, Ana Frank y el poder de los sueños

Por Agostina Garnica especial para Revista Latitud

“Todos nuestros sueños se pueden hacer realidad si tenemos el coraje de perseguirlos”. Esta es una frase de nuestro querido Walt Disney y cuanta verdad tiene. Uno de mis sueños desde muy chica, siempre fue conocer Europa, particularmente Ámsterdam. No me pregunten por qué pero algo me llamó la atención de este increíble lugar. 

Fue así que el 14 de febrero del año 2017 mientras muchos festejaban el día de San Valentín, yo festejaba el logro de haberme recibido de Licenciada en Turismo y Hotelería. Y me llevé una gran sorpresa porque mi familia me regaló el tan soñado y esperado viaje a Europa. 

Un mes después me encontraba en el viejo continente. Empapándome de historia, cultura, paisajes y otros idiomas. Conociendo esos lugares que uno ve por fotos y lo ve lejos de hacerse realidad. Pero llega. Si uno lo desea tanto y trabaja para eso, se cumple.

Ámsterdam y Ana Frank
Ámsterdam, Ana Frank y el poder de los sueños

Conocer Ámsterdam fue tal cual me lo imaginaba. Con sus canales que le dan el toque y gran originalidad. El transporte público que funciona a la perfección, y hasta me atrevo a decir que es el más puntual que conocí hasta ahora. Los puentes que cruzan los canales y se ven bicicletas amarradas con sus canastos en el volante que no pueden faltar. Los tulipanes que adornan con sus colores la ciudad.  Su arquitectura de los siglos XVI y XVII. Las obras de famosos artistas como Rembrandt y Van Gogh que se pueden admirar en los Museos de Ámsterdam. Candados colgados en los puentes donde dos personas colocan sus iniciales y sellan su amor, al estilo de la ciudad de París. Los lugareños con sus mejores atuendos yendo a sus trabajos en bicicleta.

Es que Ámsterdam tiene eso, es tan perfecta y a la vez tan sencilla. Ámsterdam nos ofrece la historia viva de una de las ciudades más bellas y románticas de Europa. 

Es hermosa en toda su extensión, no hay sitio que no me guste de este lugar. Pero si, hay uno que quiero destacar y es la CASA DE ANA FRANK.

Ámsterdam y Ana Frank
Ámsterdam, Ana Frank y el poder de los sueños

Todos hemos escuchado alguna vez de su historia. Triste y hermosa a la vez porque nos dejó grandes enseñanzas. 

En un breve resumen, Ana Frank, judía, se escondió en 1942 de los nazis durante la ocupación de los Países Bajos. Fue descubierta 2 años después. En 1945, murió en el campo de concentración de Bergen-Belsen. 

La casa de Ana está ubicada en la calle Prinsengracht 263-265, hoy convertida en museo. Al ingresar encontramos la casa principal que funcionaba como fachada de la casa de atrás: Lugar donde vivió durante más de 2 años en la segunda Guerra Mundial. La principal hoy funciona como boletería, hay un pequeño restaurante y un local donde se pueden adquirir souvenirs. Tan solo una estantería giratoria separa a las dos casas. Mientras se va recorriendo el escondite, te vas sumergiendo cada vez más en su mundo. Conociendo todos los espacios de la casa y en cada uno se cuenta un pedacito de historia. 

Su habitación es el lugar que quiero destacar. Se conserva tal cual era, intacta. En las paredes que antes eran lisas, se visualizan todas las fotos protegidas por un cristal, que Ana fue pegando de su colección de estrellas del cine con el fin de que la habitación quede un poco más alegre. Es en este lugar donde escribió su diario. En él contaba todo lo que pasaba en la casa de atrás desde el día que comenzaron a vivir allí. 

Agostina Garnica
Ámsterdam, Ana Frank y el poder de los sueños

Este escondite fue partícipe de varias angustias, de llantos, tristezas, pero también de alegrías, abrazos, unión, amores, risas y carcajadas.

Ella siempre soñó con ser escritora y periodista y en 1947 Otto, su papá, convencido por sus amigos, decide publicar el diario de su hija.

Y quiero citar una frase que escribe Ana en su diario: “No quiero haber vivido en vano como la mayoría de la gente. Quiero ser útil o llevar alegría a la gente, incluso las que nunca conocí. Quiero seguir viviendo incluso tras mi muerte”.  Y así es, ella lo deseó tanto que su sueño se hizo realidad.

Ana es un símbolo de valentía, de coraje, de esfuerzo y por sobre todo de perseverancia. Hoy la seguimos recordando y haciendo cada día que su sueño se mantenga vivo. 

Regá todos los días tus sueños porque cada día es otra oportunidad para hacerlos realidad 

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