Asturias, naturalmente verde

Asturias, naturalmente verde

Por Ignacio de Miguel Martín para Revista Latitud

Asturias goza de ser una tierra de tremendos contrastes insólitamente próximos. Desde las playas admiramos sus imponentes cordilleras y desde sus macizos distinguimos su abrupta línea costera. Luce un ecosistema que engancha, aloja a unos habitantes de carácter hospitalario y amigable y brinda una gastronomía que asombra al viajero más curtido. Afortunadamente, esto es solo la punta del iceberg.

El prestigioso cantautor Víctor Manuel, uno de los mayores exponentes de la transición española, la define como una región verde de monte y negra de minerales. Muy acertado, pues la riqueza de su naturaleza es la atracción primordial para los turistas. Las olas del Cantábrico rompen con potencia en sus solemnes acantilados, fracasando en su intento de sacudir un muro infranqueable. Los Picos de Europa son un reclamo para senderistas internacionales, siendo atravesados de norte a sur y de este a oeste por caminantes que desean alcanzar sus metas personales. Formidables lagos, playas de película y fuentes de agua que eclosionan del suelo son pinceladas de lo que nos aguarda.

Asturias
Ruta Poncebos-Bulnes

Para los más urbanistas, ciudades emblemáticas que se han adaptado a los cambios modernos, como su capital Oviedo, Gijón y Avilés, ofrecen un amplio abanico de recursos culturales como museos, yacimientos, iglesias y catedrales que nos dejarán perplejos. Además los coquetos caseríos con los que tropezaremos son la firma de autenticidad de su gente.

A continuación vamos a describir nuestra propia aventura. Y digo nuestra porque las opciones entre las que elegir son ilimitadas. No existen programas mejores que otros, eso solo lo marcan las inquietudes, intereses y en última instancia los ojos de cada individuo. Pese a que no es una provincia demasiado extensa, el patrimonio natural y cultural del que dispone es inmenso y por ello es conveniente dividirla por áreas y así extraer el máximo jugo a vuestras andaduras.

Optamos por repartir el itinerario de cuatro días en tres zonas: el litoral desde Colombres hasta Ribadesella, la faja que cubre Covadonga y Cangas de Onís y como colofón tomamos Poncebos como base para realizar dos rutas. Ojalá os ayude a descubrir lugares e información interesante para confeccionar un viaje a vuestra medida, no obstante la puerta de entrada y salida la decides tú.

Jornada 1. Revelando los secretos de la costa

Colombres

Después de un buen madrugón y varias horas en coche llegamos a Colombres, localidad repleta de historia y arquitectura indiana a caballo entre el océano y la montaña.

En el siglo XIX muchos colombrinos partieron a las Américas para labrarse un futuro y algunos de ellos vieron cumplidos sus sueños y regresaron con auténticas fortunas. Premiada como Pueblo Ejemplar de Asturias en el año 2015, es el resultado del esfuerzo de estas vidas de ida y vuelta.

En esta obra que integra delicadamente el pasado y presente destaca la Quinta de Guadalupe o como es conocida el Archivo de Indias, cuya construcción fue ordenada por Íñigo Noriega Lasso. Es una impresionante mansión colonial de color pastel circundada por vastos y cuidados jardines. La visita pondrá a trabajar a tus cinco sentidos y quizás incluso pienses que te has trasladado en el espacio y tiempo.

La Iglesia de Santa María de la Asunción y la Plaza del Ayuntamiento son dos ejemplos más de edificaciones cuyo estilo colonial es verdaderamente reseñable. Para complementar la parada os recomendamos deambular tranquilamente por sus calles y deleitaros con las bellas haciendas indianas.

Llanes

En 20 minutos damos con Llanes, popular destino marítimo dotado de un casco histórico salpicado con palacios, monumentos, murallas y casonas que se remontan al siglo XIII. Los Cubos de la Memoria se han convertido en una cita obligada. La función de estos bloques rectangulares de hormigón es la de salvaguardar el puerto, sin embargo también son una obra de arte del escultor y pintor vasco Agustín Ibarrola. Es una experiencia hipnotizante el ver las olas estrellándose una y otra vez contra los cubos.

Puesto que somos amantes del cine, no podíamos dejar pasar la oportunidad de visitar Villa Parrés, uno de los escenarios principales en El Orfanato. El privilegio de ver tan cerca este señorial palacete te hace sentir por momentos parte del rodaje.

Playa de Poo

Es una fantástica playa de arena blanca con silueta de embudo y 150 metros de longitud. Al cobijo de dos acantilados que estrechan el paso, la pleamar crea una piscina salada poco profunda espléndida para darse un tranquilo chapuzón tanto a niños como mayores. Cualquier orientación que tome tu mirada, ya sea hacia las montañas o el canal formado por los peñascos, será de esas que quitan el aliento.

Playa de Torimbia

La vía nos guía en dirección oeste hasta Barro, desde donde enlazaremos diminutas aldeas, observaremos pastar al ganado y esporádicamente saludaremos a ancianos sentados junto a la puerta de sus hogares. En Niembru giramos a la derecha y comenzamos el ascenso. Avisamos de que la carretera es estrecha pero de excepcional belleza. Alcanzamos Cabo Prieto a una altura considerable, en el cual encontramos un pequeño aparcamiento.

Un paseo de 15 minutos por un sendero con unas vistas cautivadoras nos conduce a esta playa de ensueño, inesperadamente acondicionada con un chiringuito oculto y en la cual buena parte de los bañistas practican el nudismo desde los años 60. Torimbia tiene un perfil de media luna, unos 500 metros de longitud y está protegida por escarpadas laderas recubiertas de frondosa vegetación. Es una mezcla perfecta de ambientes y colores: el verde de la flora, el dorado de la arena y el azul del mar.

Asturias
Playa de Torimbia

Playa de Gulpiyuri

La curiosa playa de interior de Gulpiyuri ha visto crecer su reputación de manera exponencial en los últimos años. Su singularidad reside en que se nutre de agua salada a través de un túnel natural excavado en la piedra. Al empezar la bajamar esta calita de 40 metros registra el fenómeno conocido como desagüe y durante la pleamar el líquido elemento se come prácticamente toda la arena visible.

Bufones de Pría

Proseguimos con cortos trayectos y en unos 20 minutos llegamos a Llames de Pría, donde os recomendamos estacionar. Los bufones son un fenómeno geológico originado por la erosión que produce el mar y la lluvia en la caliza, generando grietas y fisuras que conectan el mar con la superficie terrestre. En días calmados, el golpeo de las olas contra los acantilados expulsa aire a presión por los orificios; en cambio, en jornadas de fuerte marejada tanto aire como agua pulverizada es despedida violentamente manifestándose en forma de chimeneas de gran altitud.

La situación idónea para la visita es con pleamar, fuerte oleaje y generalmente en otoño o invierno. El choque de las olas contra las enormes paredes ya merece la pena, pero si acudís con las condiciones óptimas el espectáculo es inolvidable. Es importante resaltar que debéis extremar la precaución, pues el sitio es peligroso si nos acercamos demasiado al abismo.

 

Además hay un hermoso y sencillo itinerario que parte y concluye en Llames. El recorrido es circular (PR AS-57), la longitud es de 12.5 kilómetros y la duración estimada es de 4 horas. En ella disfrutareis de Bramadoriu o el campo de bufones y varias playas, como la de Guadamía. La señalización no es excesivamente clara, así que tened siempre una referencia para no perderos.

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Bufones de Pría

Ribadesella

El clima nos ha sonreído y hemos visto lugares fantásticos. Afortunadamente el momento de relajarnos y cenar acorde al desgaste realizado se aproxima. Esta atractiva villa es esencialmente famosa por dos hitos clave: el enclave donde se halla la prehistórica Cueva de Tito Bustillo, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco; y la meta de la carrera de piraguas del descenso del Sella, única fiesta asturiana nombrada de Interés Turístico Internacional.

Normalmente no hacemos menciones de hospedajes o restaurantes específicos, pero en este caso haremos una excepción, ya que la experiencia general fue exquisita y por ello creemos que se merecen ese beneficio.

Nos alojamos en el hotel La Biesca Sebreñu, ubicado a 3 kilómetros del centro. Está emplazado en una zona envuelta en vegetación y con una atmósfera rural muy tranquila, en la que el único sonido que escucharás por la mañana será el de los pájaros. Nada más entrar, recibimos una cálida bienvenida y observamos cómo cada detalle ha sido cuidado con mucho cariño y estilo.

Puesto que la primera impresión fue tan positiva, pedimos consejo acerca de donde cenar. Entre diversas opciones, nos decantamos por el restaurante El Campanu. Parece que era nuestro día de suerte, pues la comida fue increíble. Lacón con cachelos, cachopines de jabalí con queso vidiago y jamón ibérico y de postre tarta de queso, todo acompañado de una botella de sidra y un servicio muy profesional.

Tras una silenciosa y serena noche bajamos a desayunar. De nuevo, la realidad supera a la ficción. Productos locales de calidad, cantidad más que suficiente y una atención maravillosa del equipo. El segundo día en Asturias no puede comenzar mejor.

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Ribadesella

Jornada 2. Rumbo a Covadonga y Cangas de Onís

Ruta de los Lagos de Covadonga

Con gran ilusión partimos hacia las montañas, concretamente a los archiconocidos Lagos de Covadonga. El GPS nos indica que tenemos 46 kilómetros por delante, sin embargo las restricciones de acceso a vehículos al recinto de Covadonga nos obligan a detenernos en el Parking 1 de Cangas de Onís. Allí se encuentra la estación municipal, desde la cual flotan autobuses cada 30 minutos. El precio de ida y vuelta es 9€ por persona. Tras unos 50 minutos visualizamos el aparcamiento de la Buferrera desde donde emprendemos la excursión.

Nos aguardan dos espejos de agua de origen glaciar, el Enol y el Ercina, y un tercero que solo está lleno durante la época de deshielo, el Bricial. Este entorno idílico presenta una infinidad de rutas para todos los gustos y niveles de dificultad. Habitualmente se sugieren dos posibilidades. El tramo corto es de 3 kilómetros y 1 hora, y conecta directamente los lagos Ercina y Enol a través de un camino construido con maderas. Para aquellos que deseen avanzar más existe una alternativa de 5 kilómetros y 2 horas que asciende al Mirador de Entrelagos o de la Picota, sube a la Fuente de las Reblagas, pisa la Vega Bricial y el Hayedo Palomberu y sigue por el Enol hasta el parking.

Ansiosos por aprovechar el sinfín de recursos, diseñamos nuestro propio circuito para indagar un poco más. Nos dirigimos al Mirador del Príncipe de Asturias, en el cual disfrutamos de una inigualable imagen de postal de la Vega de Comeya. Continuamos transitando cuesta arriba en dirección sureste, dejando el Ercina a mano derecha. En el punto más elevado de esa calzada, giramos a la izquierda y comenzamos el descenso hasta la Majada de Belbín, emplazamiento que consta de una docena de casas rurales y donde por las noches se recoge a los animales y sirve de guarida a los pastores.

Lagos Covadonga11 (Mirador de Entrelagos - Vistas Lago Enol)
Lagos Covadonga (Mirador de Entrelagos – Vistas Lago Enol)

En dicha majada se prepara con leche de vacas, ovejas y cabras el queso de Gamoneu, denominado el “Oro blanco de los Picos”. Después de rellenar los moldes y salarse, se ahúman en las cabañas antes de llevarlos a las cuevas para guardarlos 3 o 4 meses. La tranquilidad es absoluta, solo escuchando los cencerros y cascabeles del ganado y quizás el cacareo de alguna gallina. Es el sinónimo de paz y una recompensa en sí misma.

Acometemos la vuelta y en unos 40 minutos damos con el Ercina. Es un escenario bucólico. Un portentoso y sereno lago protegido por pequeños collados que parecen estar acariciados por una alfombra verde recortada a la perfección. Es un lugar ideal para sentarse, refrescarse y admirar el paisaje.

Subimos al Mirador de Entrelagos, desde el cual distinguimos una estampa privilegiada de ambos pantanos. En medio de este panorama tan especial, nuestras humildes habilidades fotográficas afloran sin esfuerzo alguno.

Para acabar la ruta descendemos al Enol. De nuevo gozamos de una perspectiva capaz de seducir a cualquier explorador: una balsa imperturbable guarecida por suaves pero firmes cerros y escoltada por animales pastando o descansando en libertad. El aire que se respira aquí es muy distinto al de la ciudad, es fresco y limpio y los pulmones lo perciben y agradecen.

Santuario de Covadonga

A los pies del monte Auseva encontramos el sagrado Santuario de Covadonga, ermita de paso obligado para creyentes y amantes de la historia. Esconde una pequeña capilla en honor a la Virgen de Covadonga, ‘La Santina’, y la tumba de Don Pelayo, el primer monarca del Reino de Asturias. Son dos grandes símbolos que despiertan tanto pasiones como leyendas.

Desde esa misma cueva disfrutamos las maravillosas vistas de la Basílica de Santa María la Real de Covadonga. Erigida con piedra rosácea y resguardada por montañas repletas de tupidos bosques, el templo es un aliciente más en la visita.

Itinerario de la Hoya de San Vicente

Retornamos a la parada de autobús y en aproximadamente media hora regresamos al parking de Cangas de Onís y estiramos las piernas. Recordemos que el ticket nos vale para todos estos trayectos. Son las 18:00 pero aún tenemos energía suficiente para embarcarnos en una senda ligera que tiene una pinta excelente. Tras sólo 11 minutos llegamos al punto de salida. Aunque no hay demasiados aparcamientos en las inmediaciones, cualquier sitio cercano al Restaurante Puente Dobra es ideal.

Asturias
Hoya de San Vicente

Se trata de un camino muy asequible pero de excepcional belleza. Este recorrido lineal de unos 45 minutos de ida sigue el curso del Río Dobra, el cual nace en la vertiente leonesa de los Picos de Europa para desembocar en el Sella. En su cuenca alta es muy vertical y exclusivamente apto para la práctica del barranquismo, pero este tramo discurre en llano y se sosiega, y por ello sumergirse en la espesura de sus bosques y si el tiempo lo permite en sus refrescantes pozas es un plan muy gratificante.

El ecosistema nos regala todo tipo de flora autóctona que sirve de pulmón a la comarca: fresnos, arces, olmos, sauces y posteriormente castaños, robles y hayas. El agua desciende cristalina por la montaña debido a la ausencia de pueblos colindantes, lo que la mantiene pura.

La marcha hacia la meta engloba una pista ancha de tierra, una estrecha senda entre árboles y pisadas sobre rocas, vislumbrando por la vía cabañas, un puente romano, el Valle de la Pandiella, pequeñas cascadas y un premio final en forma de alberca natural que es una auténtica delicia.

Cangas de Onís

Ha sido un día lleno de emociones intensas y muy satisfactorias, el esfuerzo se ha visto recompensado con creces. Trasnocharemos en Cangas, una de las puertas a los Picos de Europa, que se presenta como hogar de pastoreo y ganado, alpinistas y escaladores, ricos quesos, culto a los ríos y contundente gastronomía. Una localidad que pide ser saboreada y exhibe orgullosa el Puente Romano y su cruz de la Victoria como uno de los monumentos más queridos de la provincia.

Cangas de Onís (Puente Romano)
Cangas de Onís (Puente Romano)

Jornada 3. El corazón de los Picos de Europa

Ruta del Cares desde Poncebos

El tercer día nos marcamos un objetivo claro: recorrer la prestigiosa Ruta del Cares. Este espectacular itinerario lineal fluye entre los municipios de Poncebos (Asturias) y Posada de Valdeón (León), sin embargo la mayoría de los caminantes acaban en Caín de Valdeón, como fue nuestro caso. Antes de emprender la marcha deberás tomar algunas decisiones importantes, principalmente donde comenzar y terminar y si pretendes viajar ida y vuelta, ya que si no es así tendrás que planificar el retorno por medios alternativos.

Desde Cangas una travesía de 40 minutos que cruza eminentes desfiladeros nos descubre Poncebos. El aparcamiento en los aledaños es muy limitado, de hecho dependiendo de la temporada verás muchos vehículos en los laterales de la carretera, por lo que la solución más aconsejable es madrugar para estacionar lo más cerca posible.

Como opinión personal, la ausencia de multitudes, la brisa fresca y los rayos de sol mañaneros son motivos suficientes para empezar el día con energía y actitud, fundamentalmente si tu plan es de ida y vuelta. Duerme bien y desayuna fuerte, pues nos esperan 12 kilómetros los cuales completaremos en 3 horas, para posteriormente comer en Caín y luego abordar el regreso.

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Ruta del Cares (Garganta Divina)

El rumor del Río Cares se deja sentir al entablar esta vibrante aventura. Iniciamos una subida suave pero firme. Con una pendiente que no cesa el primer tramo es el más duro, por ello anda sin prisa pero sin pausa. Por suerte la belleza del paisaje ameniza el esfuerzo. Al alcanzar la cima de la cuesta estarás en el Alto de los Collados, donde puedes gozar de una panorámica impresionante.

Desde aquí el camino se torna menos exigente y se allana. A través de una senda excavada en la roca divisaremos la abrupta Garganta Divina. A unos 100 metros bajo nuestros pies discurre el Cares, cuyas aguas retumban en las paredes de las cumbres. Las abrumadoras vistas, el escarpado cañón, la aparición repentina de cabras montesas,… el entorno es simplemente increíble.

Uno de los intervalos más llamativos es la Pasarela de los Martínez, una saga de montañeros histórica y respetada. Después del hundimiento de la “La Madama de la Huertona” el 17 de abril de 2012 al desprenderse un bloque de más de 1000 toneladas se detuvo inmediatamente el tránsito de senderistas. Los políticos asturianos y castellanos tomaron la determinación de resolver el problema de la mejor y más rápida forma posible a causa del impacto económico que el trayecto representa para ambas regiones.

Tras valorar distintos proyectos se decidió ejecutar la estructura actual, una pasarela de 23×2.5 metros que descansa sobre 9 soportes metálicos sobre los que se apoya un entarimado de madera especialmente resistente a la climatología adversa.

Más adelante nos adentramos en la provincia de León, para encontrar en el tramo final el Puente de Bolín y el Puente de Rebecos. Son dos pasos emblemáticos y la señal de que nos acercamos al destino, pudiendo incluso arrimarnos a las pozas del Cares para refrescarnos. En unos instantes cruzaremos los túneles horadados en la roca y veremos el muro de la presa de Caín, símbolo de que hemos superado los 12 kilómetros.

Caín es el pequeño y lindo pueblo donde abrazamos la rica cocina leonesa y descansamos en la ribera del río, remojamos las piernas y tomamos fuerzas para la vuelta. No penséis que el retorno será aburrido y repetitivo; la orientación, la perspectiva y la luz contribuirán a que veáis los macizos con otros ojos, así que disfrutar del horizonte como si fuera la primera vez.

Jornada 4. Acercamiento al Pico Urriellu

Sendero de Bulnes

Nos despertamos temprano para afrontar el último medio día. El objetivo es completar la ruta que une Poncebos y el coqueto y aislado caserío de Bulnes, tradicional centro de tránsito de camino al Picu Urriellu o Naranjo de Bulnes.

Este poblado no tiene acceso por carretera, así que puedes llegar a pie o en el funicular subterráneo fundado en 2001. La ida es una subida sin tregua pero que no decaiga el ánimo, eso solo significa que el regreso será un descenso constante. Comenzamos el recorrido lineal de 8 kilómetros de ida y vuelta que nos tomará unas 2.5 horas en total.

En el mismo punto donde empezamos ayer, un mapa señala la dirección a seguir. Unas escaleras descienden al Cares y el Puente de la Jaya nos permite rebasarlo. Avanzamos y cruzamos el río Tejo a través del Puente del Zardo, situándonos en la vertiente este del desfiladero e iniciando la parte más escarpada del trayecto.

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Ruta Poncebos-Bulnes (Puente de la Jaya)

La calzada discurre entre el cortado de la montaña y una pendiente vertiginosa cubierta de hierba y árboles hasta el cauce del río. La panorámica que encaramos y la que dejamos a nuestra espalda es impactante. Aunque la vía se estrecha por momentos no entrama peligro si permanecemos atentos. Lo importante es no desviar la mirada del suelo; si deseamos contemplar las vistas o hacer una foto, siempre hemos de detenernos por seguridad.

Según nos aproximamos a la meta la inclinación se suaviza, el canal del Tejo se abre e incluso nos topamos con pozas y rincones donde los más valientes podrán bañarse. Bulnes es una aldea sublime y apacible, a la cual parece no afectar el dios Cronos. Una vez aquí, ascendemos 10 minutos más hasta el mirador del Naranjo de Bulnes para admirar la icónica cumbre para escaladores de todo el mundo.

¿Cuáles son los imprescindibles?

  • Buen calzado, preferentemente tipo bota
  • Vestir en capas debido a las repentinas caídas de temperatura
  • Chubasquero o cortavientos
  • Gorra, especialmente en verano
  • Gafas de sol y crema solar
  • Agua
  • Aporte energético: bocadillo, frutos secos, fruta, chocolatina…

Gastronomía local

Si Asturias es sinónimo de naturaleza también lo es de pitanza, así que era ineludible resaltar algunas de sus especialidades:

Cachopo: dos filetes de ternera entre los que se pone jamón y queso, para seguidamente empanarlo y freírlo.

Fabada: plato típico por excelencia. Se trata de un cocido a base de “fabes”, una variedad de judías blancas de gran tamaño a las cuales se añaden ingredientes como chorizo, cerdo y morcilla.

Chorizo a la sidra: es sencillo y contundente, ya que simplemente se cuecen los chorizos cubiertos de sidra y un par de hojas de laurel durante media hora.

Queso cabrales: queso azul elaborado con leche de vaca o con una mezcla de vaca, oveja y cabra. Es blando, sin apenas corteza, cremoso y con un olor muy fuerte.

Sidra: bebida más típica y un perfecto acompañamiento. La tradición dice que debe ser escanciada en “culines” (poca cantidad). El principal ingrediente es la manzana, la cual es fermentada durante dos o tres meses hasta obtener el producto de venta.

Ojalá pronto puedas disfrutar de todo lo que Asturias pretende regalarte, solo pidiéndote a cambio que respetes aquello que encuentres en tu camino y que las únicas huellas que dejes a tu paso sean las de tus botas.

Ruta Poncebos-Bulnes
Ruta Poncebos-Bulnes

“La naturaleza siempre lleva los colores del espíritu.”

-Ralph Waldo Emerson-

Ignacio De Miguel Martin: Enamorado de los viajes y la hospitalidad. Curioso por naturaleza y con ganas de seguir descubriendo el mundo, con sus pueblos, culturas y lugares. Ahora más que nunca, planteo la reflexión sobre nuestra responsabilidad de cuidar el planeta, que nos regalará bellos amaneceres y puestas de sol si le cuidamos.

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