Cataratas de Iguazú, las aguas grandes de Misiones

Cataratas del Iguazú, las aguas grandes de Misiones

Por Camila Guiñazú especial para Revista Latitud

Si tenemos que pensar en un destino para visitar en cualquier momento del año, en familia, con amigos, por vacaciones o para disfrutar de un fin de semana largo, el primero que se nos ocurre a los argentinos, es IGUAZÚ o Yguazú, «y», que en guaraní quiere decir «agua» y «guasu», que significa «grande”.

No sabemos si será por su diversa flora, su fauna o la infinidad de atractivos que podemos encontrar, lo cierto es que nadie puede negar su encanto.

El Parque Nacional Iguazú, no sólo es popular entre los argentinos y brasileños, sino que es mundialmente conocido; sus cataratas, motivo por el cual fue creado, son una de las Siete Maravillas del Mundo, y si bien son 275 saltos de agua, su estrella es, sin dudas, la Garganta del Diablo. Mágica, imponente, y que emociona hasta las lágrimas.

Cataratas de Iguazú
Cataratas del Iguazú

Iguazú tiene mucho para ofrecer, y no cansa, siempre tiene un plus; combina perfectamente la naturaleza y la aventura, con buena hotelería (para todos los gustos y bolsillos) y gastronomía, quizás siendo este el resultado de la cultura guaraní fusionada con la europea. Tiene todo y encanta a grandes y chicos. No sabemos si será la magia de la tierra colorada o de los caudalosos ríos Paraná e Iguazú, ¿Quién sabe? Lo que no se discute es su hechizo.

Si planeamos un viaje a Iguazú, tenemos que saber que su entrada principal es el Aeropuerto Internacional. Llegan vuelos desde Buenos Aires, algunas provincias argentinas que tienen el privilegio de contar con vuelo directo, y, pre pandemia, desde algunas ciudades del mundo. 

Si bien en este momento, el Parque Nacional Iguazú, solo se encuentra abierto para los residentes, ya cuenta con un plan de reapertura parcial que permitirá el acceso de hasta 500 visitantes por día. Hasta que esto suceda, te invitamos a que nos acompañes y tomes nota de qué se puede hacer y cómo disfrutar de la región con mayor biodiversidad de la región.

Cataratas de Iguazú
Cataratas del Iguazú

¿Qué hacer en Iguazú?

Opciones de medio día:

Dependiendo del horario en que lleguemos a Iguazú lo ideal es disfrutar de la ciudad de Puerto Iguazú, puerta de acceso a la Triple Frontera que nos une con Brasil y Paraguay. Desde su renovada costanera, podemos caminar hasta llegar al famoso hito, donde se puede apreciar las confluencias de los ríos Iguazú y Paraná, y la unión de tres países.

El mejor momento para visitar el lugar, es durante el atardecer, y si queremos sumar una experiencia diferente, lo ideal es tomar las embarcaciones que salen exclusivamente para navegar viendo la puesta del sol y pasando por debajo del puente Tancredo Neves que une Argentina con Brasil.

Lado brasilero del parque, ¿Sí o no?

¡Un rotundo sí! Es el paseo ideal de medio día, y las cataratas vistas desde Brasil nos confirman porque son una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo. Es el complemento ideal al lado argentino porque nos muestra una vista panorámica de los saltos.

El Parque Nacional Iguaçú se encuentra aproximadamente a 15 kilómetros de la frontera Argentina y se llega perfectamente con vehículos particulares, en tour o transporte público; lo que tenemos que tener en cuenta, es llevar documento de identidad o pasaporte, y si viajamos con menores, además de la documentación, presentar los permisos necesarios.

Foto de Camila Guiñazú
Cataratas del Iguazú

El Parque Nacional Iguaçú tiene un centro de visitantes donde podemos adquirir las entradas, e inmediatamente tomar algunos de los buses de dos pisos, que nos adentraran en la selva. Estos buses tienen paradas en los diferentes senderos. Nuestra recomendación es la Senda de las Cataratas, unos 1200 metros que se caminan perfectamente sin mayor dificultad, ofreciendo vistas imponentes de diferentes saltos.

El broche de oro, llegando al final de esta senda accedemos a las plataformas que nos permiten sentir la fuerza de las cataratas.

Literalmente nos rodea el agua y nos baña; ¡Para caminar estas pasarelas hay que estar dispuesto a empaparse!

Si luego de esta visita, aún cuentan con un poco más de tiempo, otra opción de medio día es el Parque de Aves, muy atractivo sobre todo si viajamos con chicos ya que se puede interactuar con tucanes, guacamayos, flamencos y loros. 

Opción de día completo: El Parque Nacional Iguazú

La estrella de la zona para día completo, es el Parque Nacional Iguazú, y me atrevería a decir que solo un día no es suficiente. La visita comienza en el centro de visitantes, donde se puede llegar, tanto en bus turístico contratando la excursión, en transporte público, o por cuenta del visitante. 

Una vez adquirida la entrada, la opción más elegida es el tren turístico; una opción ecológica que funciona a una velocidad de 20 km/h para no interferir en la paz de la selva, y de su fauna. El Tren Ecológico de la Selva parte desde la Estación Central, y cuenta con una estación intermedia llamada Cataratas, desde la cual se accede a los circuitos Superior e Inferior, y otra estación y la más alejada: la Estación Garganta del Diablo.

Cataratas de Iguazú
Cataratas del Iguazú

Circuito Garganta del Diablo

Apenas bajamos del tren, y ya inmersos en plena selva misionera, accedemos a una de las pasarelas más concurridas del Parque Nacional Iguazú. Caminamos entre la vegetación por algunos minutos y en un camino sin dificultad. Atravesamos varios cursos de agua y selva, siempre selva, hasta que nos topamos cara a cara con el Salto Unión, el salto de 80 metros, que da origen a la majestuosa, e imponente Garganta del Diablo.

Cuenta la leyenda guaraní que el río Iguazú era habitado por una malvada serpiente gigante, Boi, a la que los lugareños debían ofrecerle todos los años una bella joven en sacrificio. Un año un joven llamado Tarobá se enamoró de Naipí, la doncella que iba a ser ofrecida en sacrificio. Él la raptó la noche anterior y huyeron juntos en una canoa por el río. Esto desató la furia de Boi, quien transformó a la mujer en cascada y al hombre en la vegetación que la rodea, para condenarlos a una eternidad cercana pero sin contacto. Pero si de magia hablamos, el arco iris que se puede ver permanentemente en este salto, burla aquella condena uniendo la cascada con la vegetación.

Otro de los atractivos naturales que podemos ver son los vencejos; unas pequeñas aves similares a las golondrinas que anidan detrás de las caídas de agua.

Circuito Superior

Accedemos desde la Estación Cataratas, en otro de los paseos sin dificultad. Es una caminata de casi 700 metros con vista panorámica superior de los saltos y del delta del río Iguazú. Son 6 miradores que nos muestran los siguientes saltos: Dos Hermanas, el Bossetti, el Chico, que tienen caídas de agua desde aproximadamente 70 metros de altura.

Foto de Camila Guiñazú
Cataratas del Iguazú

Circuito Inferior

Si de sentir cerca las cataratas se trata, este es el circuito que nos las presenta cara a cara, de frente, tangibles e inmensas. Hay que tener en cuenta que la accesibilidad de este circuito es media, ya que tiene algunas escaleras, y rampas. 

El paseo inferior nos interna en la selva y nos da la oportunidad de sumergirnos debajo de los saltos. Son 1400 metros de serpenteantes caminos dentro de la Selva Paranaense. Lo mejor de este circuito es la cercanía a los saltos. Desde el circuito inferior se accede también a la zona del embarcadero, desde donde se pueden tomar excursiones náuticas. Y si de experiencias náuticas hablamos, el paseo Gran Aventura, nos termina de convencer (si es que aún había alguna duda) de por qué, es una de las maravillas naturales del mundo. Acá podemos ver desde adentro la selva y las cataratas en un único recorrido.

Los caudalosos rápidos por los que atravesamos hasta llegar a la base del Salto Tres Mosqueteros, hacen que el corazón se acelere, y la adrenalina del momento no puede compararse con nada; ¡hay que vivirlo!

Se ingresa a la selva por el Sendero Yacaratiá en unidades diseñadas para este particular ambiente; es un recorrido de 5 km que culmina en la base selvática Puerto Macuco. Se descienden 100 metros y en el muelle arribamos a las lanchas que nos llevaran 6 km río arriba del cañón del Río Iguazú Inferior rumbo al área de cascadas. Los caudalosos rápidos por los que atravesamos hasta llegar a la base del Salto Tres Mosqueteros, hacen que el corazón se acelere, y la adrenalina del momento no puede compararse con nada; ¡hay que vivirlo!

El punto máximo de emoción, es cuando quedamos frente al Salto San Martín, que es el segundo en cuanto a dimensión (Luego del Unión) y el mayor al que una lancha puede aproximarse. No hay palabras para describir la sensación. No se puede creer tanta inmensidad, y aún al regreso donde se navegan 6 Km río abajo, la sensación de lo vivido está latente. Si bien es un paseo con restricciones de edad y condiciones físicas, quien pueda hacerlo, no se arrepentirá jamás.

Cataratas de Iguazú
Cataratas del Iguazú

Algo más

Misiones tiene mucho más para ofrecer que cataratas; es una provincia rica en historia, paisajes y cultura, que nos envuelve con el clima subtropical en todo su esplendor. Si pasamos más de un fin de semana, dentro de los imperdibles, aunque alejándonos un par de kilómetros de Puerto Iguazú, tenemos dos joyas.

Una es la misión de San Ignacio Miní, que nos conduce a un viaje por el tiempo para descubrir cómo era la vida de los jesuitas y guaraníes que habitaron el lugar. Es la mejor conservada de las misiones jesuíticas en territorio argentino, y Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco desde 1984.

La otra opción es una falla geológica única en el mundo: Los saltos del Moconá, donde confluyen los ríos Yabotí, Pepirí Guazú, Uruguay, Serapio y Calixto. Es un cañón de 3 kilómetros con caídas transversales de agua paralelas a su cauce, lo que genera un paisaje muy diferente al de una cascada o una catarata.  

Los Saltos del Moconá, que significa “El que todo lo traga”, son caídas de agua de 25 metros de altura, donde se puede practicar desde trekking, a avistaje de animales y paseos en lancha o kayak en plena selva.

Iguazú es mucho más que agua, calor, humedad y tierra colorada. Es un destino para repetir. Es pleno disfrute, en contacto con la naturaleza, la historia y con uno mismo. Recorrer las misiones, tener el privilegio de estar viendo tres países desde un solo punto panorámico, y descubrir la inmensidad de las Cataratas, transforma a cualquier viajero.

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