Cinco monumentos, cinco historias para contar

Cinco continentes, cinco monumentos, cinco historias para contar

El mundo está lleno de monumentos,  todo un símbolo de una ciudad, de un país e incluso de un momento de la historia de la humanidad. Sus imágenes se reproducen hasta el infinito en sitios web, redes sociales, remeras y recuerdos de viajes. No obstante, su popularidad a menudo nos lleva a olvidar que estos monumentos son el reflejo de los rasgos culturales de las sociedades que los erigieron y, por lo tanto, tienen mucho para contarnos. ¿Qué hay detrás de los monumentos más icónicos del mundo? En esta nota compartimos una selección de 5 monumentos, uno por continente, entre tantos otros que podríamos elegir, que nos invita a adentrarnos en el pasado y presente de estos sitios únicos en el mundo.

El Partenón, Atenas (Grecia – Europa)

Construido en honor a la diosa Atenea, la robustez de su estructura diseñada en base a cálculos geométricos exactos custodia día y noche desde la Acrópolis la capital griega cuyo nombre deriva de esta diosa del Olimpo.

La construcción que hoy vemos se levantó sobre un templo anterior, del siglo VI a.C., al cual la virulencia de los guerreros persas dejó hecho trizas. Cuando los griegos recuperaron el dominio de la ciudad, se prometieron a sí mismos conservar estas ruinas como recuerdo nefasto de aquel ataque persa que no querían perdonar. Sin embargo, Pericles concibió un plan ambicioso para reconstruir la Acrópolis en el 447 a.C. como medio de cerrar aquellas heridas abiertas. Dicho plan contemplaba la construcción del Partenón y templos aledaños.

Esta obra, que demandó casi una década de construcción en su momento, hoy ya lleva más de 150 años de restauración. La pregunta inevitable es: ¿dónde están todas las esculturas del Partenón que faltan? La respuesta es simple: en la Sala 18 del primer piso del Museo Británico, en Londres. Se trata de una disputa entre Grecia y el Reino Unido que la diplomacia aún no ha podido resolver.

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Visitar hoy la Acrópolis transmite la sensación de caminar por un sitio bombardeado. Lo cierto es que el Partenón sufrió una gran explosión durante enfrentamiento entre venecianos y turcos que lo utilizaban como polvorín, luego de funcionar como iglesia y mezquita en otras épocas. En la actualidad, podemos ver ruinas de edificaciones, inmensos bloques de mármol diseminados por todas partes y estructuras metálicas que pretenden sostener lo que los saqueos, las guerras y la desidia aún no se pudieron llevar. No obstante, lo que se mantiene en pie es prueba suficiente de la grandeza de la civilización griega, cuna de la cultura occidental.

Se recomienda completar el recorrido con una visita al Museo de la Acrópolis, inaugurado en 2009, que se emplaza sobre restos arqueológicos que se pueden apreciar desde pasarelas y que presenta una excelentísima colección de piezas de arte y de uso cotidiano, testimonios de una civilización que hizo Historia.

La Pirámide de KuKulcán de Chichén Itzá (México – América)

Chichén Itzá es uno de los yacimientos arqueológicos más impresionantes de la cultura maya, ubicado en la península de Yucatán, tierra bendecida con varias de las mejores playas del mundo y un pasado histórico al cual sus habitantes le rinden un virtuoso respeto.

Construido como centro ceremonial, Chichén Itzá tiene como principal protagonista a la pirámide escalonada de Kukulcán, también conocida como el Castillo, de 32 metros de alto, de base cuadrada de 65 metros de lado con 91 escalones en cada uno, que ha permanecido en el tiempo como testimonio de una civilización de gran dominio de la arquitectura monumental, las matemáticas y, en especial, la astronomía.

De hecho, la estructura de la pirámide se relaciona con el calendario maya, lo que hace posible que cada equinoccio el juego natural de luces y sombras proyectadas al atardecer sobre el lado norte de la pirámide se vislumbre el descenso a la tierra de Kukulcán, la serpiente emplumada. Esta deidad, de origen tolteca, nos habla de una fusión cultural que existió alrededor del año 1000 d.C. entre mayas y toltecas. Se cree que los primeros invadieron a los segundos y que los mayas ante la aparente ineficacia de sus dioses para responder sus plegarias recurrieron a los dioses de los invasores -o una combinación de dioses propios y foráneos- en busca de mejores presagios.

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A pesar de los sacrificios rituales a los dioses, parece que las peticiones de los mayas por la fertilidad de sus tierras durante período postclásico (900-1510 d.C.) continuaron sin ser escuchadas. A la llegada de los españoles, los mejores momentos de la cultura maya ya eran cosa del pasado.

Hoy la Riviera Maya es sinónimo de playas de ensueño. Sin embargo, una visita a Chichén Itzá nos regala la oportunidad de conocer también el legado cultural de esta parte de México. El sitio se encuentra aproximadamente a 2 horas de viaje desde Playa del Carmen y Cancún. Hoy no se puede ingresar al interior de la pirámide de Kukulcán, para fortuna de la conservación arqueológica, pero sí visitar el conjunto de numerosas edificaciones que conforman el conjunto.

Las visitas guiadas son altamente recomendables. Si hay algo que distingue a los mexicanos es su sentida vocación de servicio, el amor a su tierra y la alta responsabilidad con la que asumen su rol de promotores de la cultura local. Sus explicaciones, dignas de expertos historiadores, nos abren las puertas a un mundo que revive una y otra vez en cada visita.

Las Torres de Soweto, Johannesburgo (Sudáfrica- África)

Estas estructuras de 100 metros de altura se construyeron como torres de refrigeración de una central termoeléctrica que suministró durante 56 años energía a la ciudad de Johannesburgo. Al cerrar la planta, se convirtieron en un atractivo para los amantes de deportes extremos, ya que constituyen una de las plataformas más altas del mundo de bongie jumping. Por otro lado, la intervención artística con murales alusivos a la cultura local ha convertido a este sitio en un símbolo de Soweto, centro de resistencia contra el apartheid y todo lo que esto representó para la historia reciente de Sudáfrica.

Soweto (el nombre deriva de la contracción de South Western Township) es un área urbana que se encuentra a poco más de 20 km de la ciudad de Johannesburgo y fue el lugar al que debió desplazarse la población negra durante el régimen de segregación racial, que llegó a su fin en la década del 90. Sin embargo, sus fantasmas siguen al acecho. Hoy Soweto alberga a más de 2 millones de habitantes (los datos poblacionales son dispares según la fuente) que viven en condiciones de absoluta precariedad en pequeñas casitas de chapa improvisadas, donde resuenan las palabras de Nelson Mandela: “Mientras exista pobreza, no hay verdadera libertad”.

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Las visitas a Soweto parten desde Johannesburgo. Se recomienda contratar un tour privado que incluya un recorrido por los asentamientos acompañados de locales para conocer de primera mano esta realidad que mueve a reflexión y a preguntas sin respuestas.

Sea que nos entusiasme la adrenalina de saltar al vacío o nos interese adentrarnos, al menos por un momento, en la vida cotidiana del ciudadano de pie del país arcoíris, las Torres de Soweto nos anuncian que la experiencia en este punto del planeta siempre será intensa.

El Opera House de Sídney (Australia – Oceanía)

Pensar en Sídney es pensar en los gajos de naranja que emulan el techo del teatro más famoso de Australia. Ubicado junto Circular Quay, punto neurálgico de la ciudad, donde convergen los servicios de transporte terrestres y acuáticos, cruceros y tours por la ciudad, el paisaje urbano es siempre entretenido. Centenares de turistas y viajeros se reparten en los alrededores del célebre teatro, mientras que “aussies” (como se llaman así mismos los australianos) y extranjeros se congregan en el Opera Bar con vistas únicas al Opera House, acompañada de la estructura metálica del Harbour Bridge que atraviesa las aguas de la Bahía de Sídney y las gaviotas que refuerzan lo pintoresco de la escena.

El diseño del edificio fue concebido como una obra de arquitectura orgánica, de características únicas, para que dinamizara la fisonomía urbana de Sídney, marcada por el estilo victoriano, en momentos que los aires del progreso requerían de edificios que estuvieran a la altura del crecimiento que despuntaba en el país. El desarrollo económico llegó para quedarse en estas latitudes, llevando a Australia a la cima de los rankings de países con mejor calidad de vida.

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El Opera House, cuyo diseño fue obra del arquitecto danés Jørn Utzon, comprende 5 complejos teatrales principales, estudios de grabación, salas de exposición y cientos de salas auxiliares. No obstante, lo más singular es la estética del techo, dividida en estructuras en forma de cascarones que simulan velas navales, cubiertos por millares de azulejos blancos que solo se pueden percibir desde cerca. Aunque el proyecto constructivo se previó de una duración de 3 años, la obra terminó demandando 15 años y un presupuesto que superó de manera exorbitante el estimado. El acto inaugural tuvo lugar en 1973 y fue presidido por la reina Isabel II. Recordemos que Australia forma parte de la Mancomunidad de Naciones y, por ende, de la corona británica.

Para los visitantes que quieran conocer en profundidad las características constructivas del Opera House, su anecdotario y demás datos de interés, se pueden realizar visitas guiadas con un recorrido aproximado de una hora. El sitio alberga alrededor de 1800 espectáculos por año, así como miles de artistas, espectadores y visitantes que inmortalizan en fotografías su paso por este lugar, embajador arquitectónico de todo un continente.

Las Torres Petronas, Kuala Lumpur (Malasia – Asia)

Se trata de las torres gemelas más altas del mundo, con 452 metros de altura y 88 pisos cada uno, enlazadas entre sí por un puente vidriado no apto para los acrofóbicos. Su construcción demandó 6 años y estuvo en manos de dos empresas distintas -cada una a cargo de una torre-, quienes protagonizaron una competencia enconada para llevar a buen término semejante desafío de la ingeniería. Su diseño fue producto del gran talento creativo del arquitecto argentino César Pelli, quien se basó en la geometría simbólica del islam, religión que profesa más del 60% de los malayos.

Las Torres fueron inauguradas en el año 1998 como sede de la empresa petrolera estatal Petronas. La grandilocuencia de la obra expresa las altas ambiciones del país, alimentadas por

una economía próspera basada en exportaciones de combustibles y derivados, insumos informáticos y componentes industriales.

En la actualidad, las Torres Petronas alojan además oficinas de otras corporaciones, el centro comercial Suria KLCC, con tiendas para todos los gustos (caros) y el museo de ciencia y tecnología Petrosains, destinado a los niños, pero que grandes y chicos disfrutan por igual. Lo más sorprendente: hay humanoides que interactúan con los visitantes.

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Para llegar a las Petronas se puede hacer uso del servicio de transporte público de la ciudad, con líneas gratuitas y wifi libre. Se recomienda sacar las entradas con anticipación. Luego de atravesar estrictos controles de seguridad, la visita se realiza en grupos reducidos con paradas que incluyen el Skybridge y el piso 85, desde donde se pueden disfrutar vistas alucinantes de la ciudad. En la noche, la fuente ornamental a los pies de las Petronas rinde su tributo con un espectáculo de luz y sonido a esta gran obra del ingenio humano.

Antiguos o contemporáneos, sagrados o profanos, artísticos o utilitarios, creados para deslumbrar o deslumbrantes por sus historias, en estos monumentos se materializan las palabras de Andy Warhol: «La idea no es vivir para siempre, la idea es crear algo que si lo haga

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