Ciudad de México, perspectiva de un visitante ocasional

Ciudad de México

Perspectiva de un visitante ocasional

Por Mauricio Morales especial para Revista Latitud

Me encanta visitar la Ciudad de México. Esa enorme masa urbana que los locales prefieren llamar Distrito Federal. La ciudad es enorme y brinda —en la misma proporción-, enormes oportunidades de entretenimiento para el visitante ocasional.

Si, la Ciudad de México me encanta. Y cuando digo que me encanta, no lo hago a la ligera. “Me encanta” no es una expresión que use cotidianamente pues yo soy de los que cree que con la globalización y modernidad hemos perdido la capacidad de asombro y hemos abaratado los superlativos. Basta con entrar a Facebook para ver cómo cualquier cosa es extraordinaria, maravillosa, increíble… y decir “te amo” ya no es algo excepcional que le dices únicamente a esa persona que será tu compañera de vida. Ahora cualquiera se dice “te amo” y como respuesta se recibe un “te amo más”, como si se tratara de una competencia, como si decir te amo no fuera ya por sí mismo la cúspide de la manifestación de un sentimiento. Así que cuando digo que me encanta, no es una exageración lingüística, sino un reflejo fiel de mi sentir. 

Ciudad de México Perspectiva de un visitante ocasional
Ciudad de México Perspectiva de un visitante ocasional, Foto de Allison Morales

Hemos ido en varias ocasiones y siempre encontramos algo diferente, inclusive en lugares visitados con anterioridad. Contrario a lo que la gente pudiera pensar, en ninguna de mis visitas he tenido un solo incidente desagradable. Como en toda gran ciudad hay delincuencia y gente mal intencionada, pero con un poco de información, sentido común y las naturales medidas de precaución (medidas que se recomiendan al visitar cualquier centro urbano), se puede disfrutar de la ciudad tranquilamente. 

Recuerdo que en cierta ocasión mi hija Allison y yo salimos del circuito turístico para conocer los barrios vecinos al centro histórico. Y fue como trasladarse a la época de oro del cine mexicano: las casas, las tienditas y las vecindades parecían salidas de alguna película de Pedro Infante. 

Ciudad de México Perspectiva de un visitante ocasional
Ciudad de México Perspectiva de un visitante ocasional, Foto de Allison Morales

Recuerdo que en esa ocasión me topé por accidente con el nombre de calle más original que haya visto, se llamaba “3ra. Calle de las Delicias”. Me detuve allí a observar ese callejón con sus viejas, pero bien cuidadas casas con macetas en los balcones. -¿Qué piensas? -Mi hija me pregunta, al darse cuenta que me quedé sumido en mis pensamientos. Me da gusto poder compartir con ella mis reflexiones, así que le señalo el nombre de la calle y le digo: —¿Quién le pone así a una calle? …que nombre tan sugestivo. ¿Qué se sentirá decir que vives en la “tercera calle de las Delicias»? …Y si es la 3era. ¿Significa que hay otras 2? 

Ella contempla la calle un momento. Yo creo detectar en su semblante trazos de ese espíritu romántico que me gustaría creer podría ser herencia mía. Ella entonces saca su celular y me pregunta —¿Quieres que investigue en internet? 

Foto de Allison Morales
Ciudad de México Perspectiva de un visitante ocasional, Foto de Allison Morales

Y bueno, de las opciones de cultura y entretenimiento ni se hable. ¿Eres de los que les gusta el teatro? En palabras de mi hija: aquí hay montones. Si eres un apasionado de los museos este es el sitio ideal: es la ciudad con más museos en el mundo. O quizá lo tuyo, lo tuyo, son los antros… Aquí no importa cuales sean tus gustos, siempre te sobran opciones. ahhh y la comida, !oh por Dios!… hay tanto que comer que lo más difícil es decidir entre miles de opciones. Nosotros comemos desde comida callejera hasta comida gourmet y rara vez hacemos planes de dónde ir, casi siempre vamos decidiendo sobre la marcha. 

Ciudad de México Perspectiva de un visitante ocasional
Ciudad de México Perspectiva de un visitante ocasional, Foto de Allison Morales

Allison es un poco más delicada que yo pero aún así me acompaña. ¿Mi mejor criterio para decidir? Que tan popular se ve. Si tiene muchos clientes debe estar bueno…y si, normalmente lo está; mi segundo criterio es el olor. No hay nada más elemental y básico que simplemente dejarse llevar por el rico olor que emana de algún lugar. En fin, seguimos viajando y conociendo lugares maravillosos, pero la Ciudad de México sigue siendo una de esas ciudades a las que añoramos regresar y redescubrir.

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