Escocia, donde la realidad supera la leyenda

Escocia, donde la realidad supera la leyenda

Por Melina Noel Mansilla especial para Revista Latitud 

El imaginario colectivo constituye uno de los principales atractivos de Escocia, tierra de paisajes y personajes legendarios.

Era el mes de julio de 1566. María Estuardo acunaba en sus brazos a su primer y único hijo, James I, en uno de los fríos y oscuros recintos del castillo de Edimburgo. La vida allí nada tenía que ver con la algarabía que había disfrutado en sus años de infancia y juventud en el mundillo de la corte francesa, donde se había criado y se había convertido en reina consorte de Francia.

Su viudez temprana y la muerte de su madre la hicieron volver a Escocia, la tierra que la había visto nacer pero que le resultaba tan extraña. Ya casada por segunda vez, había tenido un embarazo ajetreado.

El asesinato frente a sus ojos de su asesor de confianza y una relación tormentosa con su marido Lord Darnley, ávido de más poder, junto con la puja intolerante entre católicos y protestantes, habían empujado a María Estuardo a abandonar el Palacio de Holyrood y buscar refugio seguro bajo los muros del Castillo de Edimburgo, lugar de nacimiento del monarca que unificó los reinos de Escocia e Inglaterra.

Trajes tradicionales de Escocia
Trajes tradicionales de Escocia

El Palacio de Holyroodhouse y el Castillo de Edimburgo

A pesar que ya han pasado más de cuatro siglos de aquellos tiempos de los Estuardo, la ciudad escocesa aún atesora intactos el Palacio de Holyroodhouse y el Castillo de Edimburgo. Ambos constituyen los “imperdibles” de los miles de turistas que arriban a la ciudad cada año. La arquitectura y las colecciones de estos museos hablan por sí solas.

No es necesario ejercitar demasiado la imaginación para sentirse inmerso en las tramas de la historia de esta parte de Europa, donde la versión oficial se confunde con leyendas que solo en Escocia se perciben más auténticas que la realidad misma. Ambos edificios se encuentran ubicados, uno en cada extremo, en la famosa Royal Mile.

A lo largo de sus 1,8 km de extensión ofrece un laberinto de closes, callejuelas angostas, y courts, patios internos, donde pubs, cervecerías y restaurantes se encargan de crear una atmósfera de camaradería y festividad, ajena al cielo plomizo que cubre la ciudad gran parte del año. No obstante, caminar bajo la llovizna fina tiene un encanto especial, como solo sucede en tierras británicas. De más está decir que los amantes del whisky encuentran en la ciudad propuestas para disfrutar de la bebida nacional escocesa.

Es posible participar de visitas guiadas, experiencias de cata y conocer la colección de whisky más grande del mundo.

Castillo de Edimburgo desde Princes Street Gardens
Castillo de Edimburgo desde Princes Street Gardens

La ciudad

Dado que Edimburgo se emplaza sobre un conjunto de siete colinas, al caminar por la ciudad se pueden descubrir distintos puntos panorámicos de escenarios que parecen de cuentos. No sorprende que J.K. Rowling se inspirara en este rincón del mundo para crear las escenas mágicas de Harry Potter.

Aunque no hay alternativa mejor que dejarse llevar por el encanto de la ciudad y que sea la intuición quien decida dónde detenerse y cuándo seguir, merece la pena una caminata (y unas cuantas fotografías) el Princes Street Gardens, un parque impoluto donde se levanta un monumento de estilo gótico en honor a Walter Scott, escritor emblema de la literatura escocesa.

La ciudad tiene numerosas estatuas en honor a personajes célebres, como Adam Smith y David Hume, pero tal vez la estatua de Greyfriars Bobby sea la más fotografiada por turistas y visitantes. Se trata de un perro de la familia de los terrier que permaneció junto a la tumba de su amo hasta su muerte, luego de catorce años. Su fidelidad sin límites le valió el reconocimiento del pueblo escocés. Hoy, más de ciento cincuenta años después, la historia de Bobby sigue provocando inmensa ternura.

Los días grises son comúnmente el telón de fondo de Edimburgo. Por esta razón, el Museo Nacional de Escocia es una buena opción para cuando la lluvia incesante desalienta las caminatas al aire libre. La colección del museo es amplísima y abarca la historia nacional desde los primeros habitantes hasta la actualidad, además de contar con salas dedicadas a las Ciencias.

«Los días grises son comúnmente el telón de fondo de Edimburgo»

Desde su terraza, se obtiene una excelente vista de la ciudad que evidencia un predominio de edificaciones antiguas en distintas gamas de grises y ocres que datan del Medievo en adelante. Los manchones oscuros que muestran los edificios y monumentos de la ciudad dan cuenta de la impiedad del clima y del paso del tiempo.

Fachadas uniformes de la ciudad de Edimburgo
Fachadas uniformes de la ciudad de Edimburgo

A medida que uno se aleja de la Ciudad Vieja, la fisonomía de la capital escocesa presenta fachadas uniformes, que parecen interminables. Los edificios del siglo XVIII y XIX de frentes estrechos, compuestos por tres o cuatro plantas aligeradas por ventanas angostas y rematadas con balcón, se repiten en las áreas residenciales más próximas el centro de la ciudad. A lo largo y a lo ancho de la ciudad se percibe el cuidado riguroso que los escoceses han dedicado a la conservación de su patrimonio, en todas sus formas.

Highlands y alrededores

 Saliendo de Edimburgo, rumbo al norte, se llega a las Tierras Altas o Highlands. Colinas de formas redondeadas, valles de color esmeralda, lagunas límpidas de origen glaciar y castillos centenarios configuran el paisaje de primavera, mientras que en invierno gran parte del escenario se tiñe de blanco.

Se calcula que en Escocia hubo alrededor de tres mil castillos, en torno a los cuales se organizaban los clanes; cada uno se identificaba con su propio tartán. El tartán es un tipo de tejido muy abrigado ornamentado con líneas rectas de diferentes colores que forman cuadros, por lo que este textil se conoce comúnmente como tela escocesa.

Con frecuencia se pueden divisar a la vera de la ruta algunas manadas de ovejas, de donde se obtiene la producción de este género tradicional, y “vacas de las Highlands”, famosas por su pelaje largo, un flequillo tupido y sus cuernos puntiagudos que le permiten pastar debajo de las capas de hielo que cubren la vegetación durante los meses de inviernos.

Castle Rock, colina donde se emplaza el Castillo de Edimburgo
Castle Rock, colina donde se emplaza el Castillo de Edimburgo

La región de las Tierras Altas ha sido cuna de hazañas, mitos y leyendas. Al recorrer sus caminos, es fácil imaginar a William Wallace descendiendo de las colinas para luchar en contra de la ocupación inglesa, tal como inmortalizó la película Braveheart, aunque tal vez el film no le haga justicia a la verdadera historia.

La puntualidad y el té, ambos al estilo inglés, dan cuenta de esa ligazón que el pueblo escocés ha decidido conservar desde 1707.  Las shortbread, galletas tradicionales de consistencia y sabor bien mantecosos, son el acompañamiento ideal  para una tarde de té.

El lago Ness

Desde la ciudad de Inverness, centro administrativo de la región, parten las excursiones embarcadas por el memorable lago Ness. Las vistas son majestuosas. No obstante, la posibilidad de avistar a Nessie hace que más de un visitante no pierda de vista las aguas profundas del lago en busca del famoso monstruo.

Cuenta la leyenda que el primer avistamiento de la criatura tuvo lugar en el año 565 d.C., a partir del cual se reprodujeron muchos relatos de apariciones en diferentes épocas. La convicción y el talento indiscutido de los escoceses para contar historias fantásticas pone en dudas cualquier demostración de la ciencia.

Lago Ness desde el muelle donde parten las excursiones embarcadas
Lago Ness desde el muelle donde parten las excursiones embarcadas

El recorrido por las Tierras Altas continúa entre castillos de cuentos. Las melodías de gaitas, interpretadas por personajes que aparecen a lo largo del camino, ataviados con la vestimenta típica -compuesta por kilt, sporran y chaqueta- ayudan a recrear estas historias, entre fantasía y realidad.

Lo cierto es que en estas tierras poco importa qué es mito y qué es realidad. Nada mejor que dejarse llevar hasta los límites infinitos donde la imaginación encuentra en Escocia su pequeño gran paraíso. 

Comentarios

  1. Hola muy buena la descripcion de lahistoria maravillosa sobte las tierras altas .soy fanatica de Escosia y sus costumbres. Leo la saga de Diana Gabaldon Outlander. Me apaciona la historia Europea !! Grasias

  2. Que lindo lugar!! Ya quiero ir a disfrutar de esas vistas, esos castillos y una tarde de té con unas deliciosas galletas mantecosas!!
    Gracias por hacérnoslo vivir la historia..

  3. Una nota muy interesante para aquellos que al momento solo podemos viajar con la imaginaron o mediante algún relato bien narrado como este. Gracias

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