Koh Phi Phi, la isla prometida

Phi Phi, la isla prometida

Por Melina Noel Mansilla especial para Revista Latitud

No necesitamos un mapa misterioso dibujado a mano ni que un personaje algo siniestro nos convenza que este lugar mítico en verdad existe. Ya se encargó Richard, el protagonista de la película “La Playa”, de demostrarnos que es así. Para llegar tampoco necesitamos nadar con el equipaje atado a la cintura de una isla a la otra, ni saltar al vacío desde un acantilado. Hoy arribar a este puñado de islas es mucho más simple que en la aventura cinematográfica. No obstante, los paisajes de las islas Phi Phi sí son de películas, de esas que no se olvidan. 

Phi Phi (o Koh Phi Phi) es un pequeño archipiélago sumergido en las aguas del Mar de Andamán. Su ubicación geográfica hace que los viajeros que decidan conocer estas célebres tierras tailandesas tengan que viajar por aire, tierra y mar. Quienes viajen desde Bangkok, el vuelo hasta el Aeropuerto Internacional de Phuket demandará alrededor de una hora y media. De allí, habrá que trasladarse en ómnibus o taxi al menos por una hora hacia Rassada Pier, donde salen los ferries hasta Phi Phi.

Koh Phi Phi

Tanto ajetreo en el antes y durante hacen que las dos horas de navegación hasta el destino final pasan fugaces para los pasajeros. Viajeros que, entre cámaras, valijas y mochilas, lidian por conseguir una buena ubicación para sí mismos y su equipaje. Aunque se percibe cierto desorden en los momentos de embarque y desembarque y mucho queda librado a la voluntad de los pasajeros, “Mai Pen Rai”, como dicen los tailandeses: “No pasa nada” … al fin y al cabo en estas instancias estás a punto de conocer lo que para muchos son las mejores playas del mundo. Lo demás no importa, en absoluto. 

Los ferries arriban a Tonsai Beach, puerta de entrada a la isla. Para quienes decidan alojarse en los hoteles junto a la costa, tendrán la oportunidad de realizar su primer recorrido en los longtail boats, canoas de cola larga ornamentadas con guirnaldas de flores y cintas de colores, todo un símbolo de Tailandia. También habrá que prepararse para un desembarque mojado, ya que la escasa profundidad de las aguas obliga a los pasajeros a desembarcar a algunos metros de la costa. Más allá del periplo, este primer contacto con las aguas cálidas del Mar de Andamán no son más que el preludio de lo que este fantástico rincón del sudeste asiático tiene para ofrecer a los viajeros del mundo. 

Koh Phi Phi

Una vez en Phi Phi, los ojos de los viajeros, ávidos por encontrar esos paisajes de ensueño que se reproducen en los medios y que en algún momento se percibieron como postales de lugares imposibles, encuentran la enorme satisfacción de un sueño cumplido. Si, ni bien llegar a Koh Phi Phi Don, la principal isla del archipiélago en cuanto a servicios turísticos, se pueden divisar los singulares promontorios cubiertos de vegetación que emergen del mar como gigantes de piedra. Con alta probabilidad, son estos islotes rocosos de relieves extraños los que convierten las playas de Phi Phi en paisajes únicos. 

Palmeras, aguas turquesas y arenas claras son el denominador común de muchas playas del mundo. Sin embargo, aquí el mar no se pierde en la linealidad de un horizonte lejano, sino que es interceptado por islotes de verdes tropicales que se atribuyen el protagonismo del paisaje al despertar la intriga y fascinación de cualquier observador. 

Complementan el conjunto de islas Koh Phi Phi Leh, Koh Pai (Bamboo Island) y Koh Yung (Mosquito Island).  Koh Phi Phi Leh presume de contar con “La Playa”, si, la de la película, en Maya Bay. Aquí el mar parece encerrarse entre muros de piedra para salvaguardar un paraíso secreto que ya no lo es. Contradictoriamente resulta ser el sitio más popular entre turistas y viajeros. Sin embargo, quienes busquen una experiencia más íntima podrán encontrar en otras playas de Phi Phi el sosiego y quietud que merecen vistas tan deslumbrantes. Ya lo dijo Alain de Botton, “los grandes pensamientos requieren a veces grandes vistas, y los nuevos pensamientos, nuevos lugares”.

Koh Phi Phi

Si la grandilocuencia de los pensamientos depende de lo que perciben nuestras retinas, probablemente en estas tierras asiáticas seamos bendecidos con nuestras reflexiones más profundas. 

El disfrute de la estadía en Phi Phi queda por completo a expensas de los gustos y preferencias del viajero. Quedarse recostado bajo el sol, buenos momentos de lectura en la playa, almorzar o cenar alguna delicia thai (el infaltable pad thai siempre es una buena opción), caminatas por la selva tropical, excursiones de buceo y paseos en canoas son algunas de las tantas alternativas que el entorno natural convertirá en momentos únicos. Quizás sea en estas latitudes donde los turistas y viajeros permanecen el menor tiempo posible en su alojamiento. No vale la pena quedarse entre cuatro paredes, sabiendo que la Naturaleza ha labrado en este rincón del planeta una obra maestra que se puede apreciar las 24 horas del día. 

Cuando llega el momento de partir, es inevitable realizar un esfuerzo consciente por guardar algunos recuerdos perennes de nuestro paso por esta parte del mundo. Sin embargo, no solo nos llevamos un manojo de recuerdos y unas cuantas fotografías, sino que nos vamos con la grandiosa sensación de que si hemos llegado hasta aquí podemos llegar a cualquier parte.

Melina Noel Mansilla

Comentarios

  1. Gracias!! Por un momento me imaginé ahí disfrutando de esas maravillas!!! Las vistas, la playa,las puestas de sol,el color del mar., El clima perfecto… Mientras me conformaré en ver la peli q muestra ese bello lugar..

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here