La Cumbrecita y su belleza de cuento.

La Cumbrecita y su belleza de cuento.

Por Marcela Canducci especial para Revista Latitud

Lo primero que nos pasa por la mente al entrar en este pueblo es que estamos en una villa tirolesa perdida en el tiempo. Y a decir verdad no estamos tan equivocados, ya que todo el lugar posee reminiscencias germánicas del siglo XV. Así de especial se presenta esta pequeña villa de montaña en un reducido valle surcado por un serpenteante río cristalino.

La Cumbrecita tiene sus propios tiempos, negocios de artesanías, recuerdos y pastelería europea durante el día, y cuando cae la tarde sólo quedan unos pocos negocios abiertos, en su mayoría para comer o tomar algo. Contrariamente a otros lugares turísticos, cerca de las 22 ya casi no hay lugares abiertos para cenar. Así que si sos de los que cenan tarde, te aconsejo que cambies tu rutina mientras estés allí y vayas temprano, digamos entre las 20 y las 21. En este pueblo de duendes, las noches están hechas para descansar amigos, y es que tanto verde y magia necesita tiempo para renovarse y resurgir cada mañana muy temprano, cuando llegan los primeros turistas.

La Cumbrecita

Un Poco de historia

La historia de este lugar encantador comenzó allá por 1932 cuando llegó desde su Alemania natal el Dr. Cabjolsky acompañado por su esposa , sus hijos de 13 y 11 años, su ama de llaves y el esposo de ésta.

Buscaban un lugar para vacacionar y dos años más tarde compraron un campo de 500 hectáreas en las sierras cordobesas cuyo punto de referencia era el Cerro Cumbrecita.

En ese entonces no existían caminos y todo debía hacerse a lomo de burro, imagínense… El pueblo más cercano era Los Reartes, que por aquel entonces era sólo una posta para cambio de caballos del camino real. La distancia entre su campo y Los Reartes era de 27 km. El próximo asentamiento estaba a otros 11 km y era la entonces denominada estancia El Sauce, que años más tarde se transformó en la actual Villa General Belgrano. Para aprovisionarse de materiales y comestibles era necesario viajar a la ciudad de Alta Gracia. ¡Todo un viaje el de aquellos pioneros!

Tiempo después, los hermanos Enrique y Federico Behrend, cuñados del Dr. Cabjolsky, llegaron de Europa e iniciaron su tarea de forestación. Se dedicaron a desarrollar un vivero local plantando los primeros pinos y el trazado de un camino desde Los Reartes.

La Cumbrecita

Los cimientos de La Cumbrecita

La primera edificación, se hizo en adobe y fue iniciada en el año 1935. La idea original era que sirviera de casa de veraneo, pero muy pronto se transformó en albergue para poder alojar a los amigos de la familia. Años más tarde, y debido al interés turístico, esa casona comenzó a funcionar como una pequeña hostería familiar.

Mientras tanto, el ama de llaves y su esposo continuaron al lado de la familia Cabjolsky, para luego dedicarse a la fabricación de masas y tortas. Tiempo después lanzaron su propio negocio.

Y así comenzó a gestarse la vida de este pueblo, el loteo original, el trazado de las calles y las primeras edificaciones fueron realizadas por el hijo mayor de la familia Cabjolsky, que era ingeniero. En los años 40’s se construyeron las primeras casas particulares y el pueblo lentamente fue adquiriendo ese aire particular que lo caracteriza.

Poblada por inmigrantes de Europa central, la villa es una joya ecoturística, completamente peatonal.

Las autoridades comunales la declararon zona de protección ambiental y desde 1996 es «Pueblo Peatonal», debido a que rige una restricción vehicular permanente para el acceso en automóviles, principalmente durante el día.

La Cumbrecita

Pero vayamos  a recorrer los principales puntos de interés, esos que ningún turista tiene que dejar de visitar:

La Capilla Ecuménica

Por el camino del bosque, en una de las zonas más elevadas, se encuentra esta bellísima construcción. Fue diseñada por el hijo del Dr.Cabjolsky, uno de los pioneros de La Cumbrecita.

Se construyó en el año 1967 con el fin de que permanezca abierta a todos los credos.

La Olla

Es uno de los rincones más visitados del arroyo Almbach. Se encuentra en uno de los extremos del pueblo y es uno de los balnearios predilectos durante los días de verano. Este salto de agua cae en una cristalina pileta natural de más de 6 metros de profundidad.

El bosque de Abedules

Es uno de los tantos bosques del pueblo. Para llegar a él, es necesario cruzar el arroyo Almbach por un pequeño puente de madera y bordear la tradicional Confitería Liesbeth. Desde allí se asciende unos pocos metros y se llega a este hermoso bosque de abedules, uno de los más importantes de toda la región.

Durante la primavera y el verano, el abedul se distingue del resto las especies por el color plateado de sus ramas y el verde intenso de sus hojas. Pero es en otoño cuando más deslumbra, por la increíble variedad de colores que va adquiriendo el follaje.

Cascada Grande

Es uno de los puntos más hermosos del arroyo Almbach. Después de pasar por el pueblo, se abre paso en medio de una gran quebrada y produce este espectacular salto de agua de 14 metros de altura, que se precipita sobre una olla de unos 5 metros de profundidad.

 

marcela canducci

La Pampita

Podríamos decir que así se veía La Cumbrecita antes de que los pioneros la construyeran. La Pampita es una inmensidad casi sin vegetación. Se encuentra saliendo del pueblo hacia la ruta, a unos 900 metros.

La Fuente

La Fuente fue diseñada por el Ing. Helmut Cabjolsky y construida en madera de lapacho en el año 1942, como obsequio para el cumpleaños de su padre, el fundador de La Cumbrecita. Posee un cuenco que almacena el agua y está coronada por una campana que se hacía sonar como alarma en caso de incendio o emergencia, alertando a todos los habitantes del pueblo.

El Castillo

Esta original construcción fue ideada por Erwing Müller, a principios de la década del 40 y se caracteriza por los símbolos y escudos grabados en la madera de su amoblamiento y en la piedra de sus paredes.

La Plaza de los Pioneros

Esta fantástica plaza, poblada de árboles y cercada con madera, fue construida en homenaje a los primeros pobladores de La Cumbrecita.

Cerro Wank

Pasando el bosque de Abedules, y trepando por la montaña nos encontramos con este cerro, de 1715 metros, y desde el cual se pueden apreciar las vistas más espectaculares del valle.

La oferta de La Cumbrecita no termina en sus lugares típicos, ya que el turismo de aventura tiene un lugar predominante en toda esta zona.  

Se puede hacer senderismo, trekking, arborismo, pesca deportiva, tirolesa y excursiones a distintos puntos. Siempre bajo las instrucciones de guías habilitados, las excursiones que se pueden realizar son muy variadas y se dividen según la distancia de los puntos a unir y el grado de dificultad, por ejemplo:

Los senderos Intermedios, incluyen los recorridos hacia Cascada Escondida, Lago Esmeralda, Cerro Wank, Casas Viejas y Río Subterráneo. Los senderos Largos nos llevan al Cerro Corona, Cerro Águila y Cerro Blanco.

Y los senderos Muy Largos, nos conducen a Quebrada del Yatan, La Lagunita y Puesto de Garay entre otros parajes.

Y  esto es sólo el principio…La Cumbrecita tiene mucho más, sólo hay que tomarse unos días, meterse de lleno en este pueblo encantado y dejarse llevar por la aventura de conocerlo.

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