Santander, el pequeño San Francisco español

Santander, el pequeño San Francisco español

Cantabria es una comunidad autónoma del norte de España que tiene más de 200 km de costa. Gracias a su gran diversidad biogeográfica, ofrece una amplia gama de atractivos para todos. 

Acantilados escarpados, amplias playas de arena se alternan con costas rocosas, pequeñas islas y verdes praderas de colinas que se extienden hasta el horizonte. Es imposible no amar a Cantabria. La intensidad del verdor nos inunda como el sol en un día caluroso. Cantabria es impresionante y su capital – Santander es una de las ciudades españolas más bonitas. No es un destino turístico muy popular, pero definitivamente vale la pena verlo. Para mí es el San Francisco europeo, a donde me gusta volver cada vez que tengo tiempo libre. Lo mío con Santander fue amor a primera vista.

Santander

Está situada en la Costa Verde y es un popular destino de vacaciones para el turismo interno. La tranquilidad, la falta de bullicio, las playas de arena limpia y algunas atracciones bastante interesantes hacen que sea tan popular entre los Españoles.

En materia de gastronomía Santander también tiene mucho que ofrecer, su cocina utiliza lo mejor de esta parte de España. Le espera una comida deliciosa: excelentes pescados (Sorropotún), mariscos (el éxito son los calamares fritos o anchoas de Santoña), y platos de carne como el cocido Montañés o cocido Lebaniego. Para los más golosos, hay deliciosas pastas como la quesada o los sobaos pasiegos. 

El Santander de hoy es apreciado por su tranquilidad, su limpieza y su cuidado contraste de historia y modernidad. Es actualmente una de las ciudades más inteligentes de Europa, una Smart city que desde hace casi una década ha apostado por la tecnología como vehículo de crecimiento y desarrollo para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos y, al mismo tiempo, garantizar la sustentabilidad y eficiencia de los recursos municipales. 

La ciudad tiene mucha clase y la riqueza de una época pasada es evidente a cada paso. Aquí es fácil relajarse y desconectar, el paseo marítimo es un lugar ideal para una caminata matutina. Esto le da un aire aún más mundano y cosmopolita. 

En Santander la vida fluye en armonía y las hermosas vistas tienen un efecto calmante en nuestros sentidos. Es la ciudad perfecta para los amantes de la buena comida y del estilo de vida español. ¿Cómo es realmente el Santander? ¿Qué merece la pena ver, visitar y probar? ¿Realmente vale la pena perderse aquí? Intentaré responder a estas preguntas.

Santander, smart city pionera

Las smart cities son la base de un modelo de desarrollo urbano más sostenible, donde la tecnología juega un papel fundamental. Santander es actualmente una de las ciudades más inteligentes de Europa. La capital cántabra es a día de hoy un gran laboratorio urbano en el ámbito del IoT, del inglés «Internet Of Things», es decir, «Internet de las cosas» . Actualmente hay colocados miles de dispositivos en la ciudad que permiten conocer en tiempo real el estado de todos los servicios: agua, residuos, movilidad o alumbrado. Toda la información recogida por los diferentes dispositivos es, además, puesta a disposición de los propios ciudadanos. Con este sistema se puede conocer en tiempo real, entre otras cosas, el estado del tráfico en cada momento o saber las plazas de aparcamiento disponibles en determinadas calles de la zona centro.

La idea de convertir Santander en una smart city surgió en el año 2009. Fue entonces cuando se crearon aplicaciones que se podían descargar en los teléfonos móviles, y aparecieron monitores públicos en la ciudad. 

Santander

Una perla arquitectónica verde

La capital de Cantabria es hoy una ciudad muy bonita y cuidada, pero también tiene una historia sorprendente. En 1941 se produjo aquí un enorme incendio que en dos días destruyó la mayor parte del casco antiguo. Fue a principios del siglo XX cuando Santander vivió su mayor auge arquitectónico y urbanístico. La mejor manera de explorarla es dar largos paseos por sus calles y saborear el ambiente. A lo largo del camino se encontrará con iglesias centenarias y edificios históricos. Una forma interesante de hacer turismo puede ser el alquiler de bicicletas eléctricas con guía (20 euros). Gracias a ello conoceremos mejor la historia de la ciudad y visitaremos sus rincones más lejanos. Santander es también una ciudad verde, donde se pueden encontrar muchos parques. El mayor de ellos es el bello Jardines de Pereda , que se creó como homenaje al escritor cántabro José María de Pereda. 

Santander

Museos

En una época no tan lejana, Santander era el destino favorito de los reyes españoles para sus vacaciones de verano. En el año 1913, la ciudad adquirió el estatus de lugar de veraneo. El hermoso Palacio de la Magdalena fue el principal regalo de los habitantes de la ciudad al rey Alfonso XIII y a su esposa Victoria Eugenia. En la actualidad, el palacio pertenece a la universidad y en él se imparten la mayoría de los cursos de español. Hasta el día de hoy, la familia real visita este lugar, ya que una de las partes del palacio conserva los apartamentos reales para ellos. La península en donde se encuentra es una zona preciosa con unas vistas impresionantes. Altos acantilados con hierba muy verde y exuberante, ¡simplemente fabuloso!

Santander también es rica en museos. Aquí se encuentran el Museo de Prehistoria y Arqueología, Museo Marítimo del Cantábrico, así como el Museo Centro Botín. 

El primero está ubicado en un moderno edificio de 2.000 metros cuadrados. Las colecciones colocadas allí presentan la prehistoria del norte de España y el período de la historia antigua hasta la caída del Imperio Romano. El museo cuenta con una de las colecciones más valiosas del Paleolítico en Europa. 

Santander

El Museo Marítimo, por su parte, presume de tener una riquísima colección de esqueletos de criaturas marinas, incluidas ballenas y unas 350 especies de peces. Es también uno de los museos más completos dedicados al mar en España, mostrando muchos aspectos relacionados con el Cantábrico cómo biología marina, historia marítima o etnografía de los pescadores. 

El Centro Botín es un centro cultural muy moderno en Santander. No es sólo un museo y una galería de arte, sino también un lugar de contacto con la cultura. El edificio consta de dos bloques conectados por una estructura de rectángulos y pasarelas llamada «pachinko». Una mitad del edificio es una galería de arte de dos pisos. La otra contiene salas para talleres de cocina y clases de música y danza. Está situado en la plaza principal del paseo marítimo, en un lugar que antes se utilizaba como aparcamiento del puerto. El edificio está elevado sobre el suelo y es un lugar ideal para disfrutar de unas vistas espectaculares de Santander y la bahía. 

Faro, desniveles y murales

El Faro Cabo Mayor fue construido en 1833 en el Cabo Mayor, de ahí su nombre. La forma más fácil de llegar es en autobús urbano, o a pie si le gustan los paseos largos. La torre tiene 30 metros de altura y adquirió su forma definitiva en 1839, ya que su antecesor no era lo suficientemente eficiente. Está situado en un acantilado escarpado, desde donde podemos disfrutar de hermosas vistas de esta ciudad única. 

Desde el punto de vista religioso, el monumento más interesante es la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. El edificio, fue construido en el siglo VIII y originalmente sólo era una pequeña iglesia. Unos siglos más tarde se decidió aumentar su importancia. Para ello, se inició una ampliación intensiva, que incluyó la creación de partes adicionales en la parte inferior del templo y su extensión a los pisos superiores. La catedral tomó su forma definitiva en el siglo XIV, convirtiéndose en un elaborado complejo de monasterio y de catedral, con pintorescos claustros y hermosos jardines. 

Santander

También merece la pena visitar la sede del Banco de Santander, situada en el Paseo de Pereda número 9. Hace sólo 100 años, este bello y monumental edificio albergaba un hotel que, luego de varias remodelaciones, se convirtió en la sede principal del banco. El Banco Santander es el mayor banco de Europa y del mundo. El potencial de esta institución queda bien reflejado en el edificio en el que se encuentra. Mirando este edificio se tiene la impresión de que mira con orgullo a la ciudad. 

En el mismo Paseo hay también esculturas de bronce muy interesantes realizadas por José Cobo Calderón. El monumento representa a Los Raqueros, o niños pobres, que en los siglos XIX y XX se zambullían en el puerto para recoger las monedas lanzadas por los turistas. Los Raqueros fueron descritos por el escritor José María de Pereda, y hoy este hermoso y original monumento de bronce se levanta aquí en su memoria.

Santander

Otro lugar que merece la pena visitar es el ascensor del Río de la Pila. El ascensor se eleva hasta una altura de 78 m, desde donde hay una hermosa vista de la ciudad y la bahía. Funciona todos los días de 6:00 a 24:00 y el viaje es gratuito. Sin embargo, el objetivo principal del ascensor no es llevar a los turistas a la plataforma de observación, sino el de transportar a los residentes que viven sobre las colinas de la ciudad.

Santander, ciudad que apodé como “el San Francisco europeo” tiene una ubicación muy interesante. Está llena de colinas muy altas, en esta ciudad o subimos o bajamos constantemente. Sin embargo en algunos accesos elevados se puede acceder a escaleras mecánicas o  rampas. En la actualidad cuenta con 13 itinerarios de movilidad vertical que son utilizados por más de 8 millones de usuarios al año.

Santander

En Santander, no puedes pasar por alto los hermosos murales que te miran con orgullo desde los edificios de la ciudad. El Festival de Arte Público ¨Desvelarte¨ celebrado en la capital de Cantabria ha dejado en la ciudad maravillosas obras que sacuden las miradas perdidas del día a día. El arte urbano ofrece muchas posibilidades, por lo que también hay murales de artistas contemporáneos de renombre internacional. El artista cántabro Okuda, el vasco Arrieta, Marina Capdevila, Roberto Martínez o Pixel presentan sus distintas propuestas para despertar conciencias desde los más diversos rincones de la ciudad. Un paseo de 2,5 horas para ver todos los murales, donde la arquitectura y el arte se integran en armonía.

La bahía de Santander es una de las bahías más bellas del mundo, y lo mejor de todo es que no solo lo dicen los santanderinos, sino los expertos que en su día la eligieron para que formase parte del Club de las Bahías más Bellas del Mundo, una asociación internacional a la que en España únicamente tienen el honor de pertenecer la ensenada cántabra y la bahía de Roses, en la Costa Brava. 

En mi opinión, no sólo la Bahía, sino la propia ciudad es una de las más bellas del mundo. Evité Santander durante mucho tiempo, pero una vez que la visité, me enamoré a primera vista, y este amor es cada vez más profundo.

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