Segovia, la perla de Castilla y León

Segovia, la perla de Castilla y León

Segovia es una bonita ciudad en la parte central de España, en la región de Castilla y León. Se encuentra al pie de la Sierra de Guadarrama, a una altura de 1000 m sobre el nivel del mar  en una colina rocosa. 

Es famosa por su magnífico acueducto romano, un rico complejo de edificios románicos bien conservados, una hermosa catedral y un magnífico Alcázar. Su nombre es de origen celta y Liberian, y significa ciudad victoriosa. 

En esta ciudad se pueden ver los restos de todos los pueblos que por ella han pasado a lo largo de su historia. Los primeros pobladores, sus fundadores, fueron los antiguos romanos, quienes más tarde dieron lugar a los visigodos y ellos a los moros también. Durante los últimos 1.000 años Segovia perteneció a los españoles, que desarrollaron la ciudad y la convirtieron en el importante centro urbano que hoy se puede visitar. 

El periodo de mayor esplendor de la ciudad llegó durante la Edad Media, cuando Segovia se convirtió en la sede de los reyes de la familia Trastámara. 

Segovia

Uno de los sucesos más importantes de esta época fue durante el siglo XV, más específicamente el 13 de diciembre de 1474, cuando Isabel la Católica fue coronada reina de España en la iglesia de San Miguel.

La ciudad es el estereotipo perfecto de una ciudad medieval. Su imagen se compone casi monocromática de tonos rosados y amarillentos, esto se debe a la piedra caliza con la que están hechos los iconos históricos. Las calles en general son sinuosas y sus encantadoras plazas, no sin razón, atraen a multitudes de turistas.

Entre los viajeros que la visitan se destacan los entusiastas de la arquitectura  como también los amantes del turismo gastronómico. 

Un viaje gastronómico

Cada fin de semana Segovia recibe cientos de turistas de todo el país y del mundo también. La mayoría de ellos vienen de Madrid, huyendo del ajetreo de la gran ciudad; la tranquila y pequeña Segovia tiene para ofrecer una maravillosa experiencia culinaria para todo el que sepa disfrutarla.

La reputación gastronómica de Segovia se conoce a lo largo de y ancho de toda España, hoy sus platos tienen el mismo denominador común que el hace décadas.

La comida segoviana viene de una historia campesina de comida casera, donde las porciones eran contundentes y en la que todo se aprovechaba. Por eso su propuesta estrella el guiso, sobre todo de cerdo y carne vacuna. 

Segovia

La lista de platos fundamentales a mi criterio debe empezar por el más famoso de todos, que es el cochinillo. El cochinillo es un cerdito joven (menor de tres semanas) que se asa en cazuela de barro. Otra alternativa también muy popular, es el cochifrito. Es el mismo animal pero, en vez de asarse, se fríe en trocitos.

Se suele acompañar este plato con Judiones de la Granja, original del bonito pueblo de La Granja de San Ildefonso. 

Otro plato que está en la lista para probar es cordero asado. Simplemente, el lechazo o cordero lechal asado al horno en cazuela de barro. Se sirve, generalmente, con patatas. Este plato es muy popular en toda la gastronomía castellana.

La sopa castellana es otra de las delicias locales. Su receta es la más simple del mundo, Caldo con ajo, pan duro, huevo, un poquito de pimentón y unos taquitos de jamón o no depende del gusto individual.

Una curiosidad sobre este plato; La noche del 25 de octubre, cuando se celebra San Frutos, se reparten sopa castellana para todo el mundo en la Plaza Mayor de Segovia.

Pasemos ahora a los postres. El más típico de la ciudad y también de la provincia, es el ponche segoviano. Ideado en 1926 por Frutos García Martín, la patente la tiene la pastelería El Acueducto.

El ponche es un trocito de bizcocho clásico, con un relleno de crema y cubierto por una capa de mazapán y azúcar glass.

Leyendas y curiosidades sobre el acueducto

Una muchacha que trabajaba como aguadora, harta de arrastrar el cántaro por las empinadas calles de la ciudad, aceptó un pacto con el diablo. El demonio le prometió que si conseguía terminar el acueducto antes de que cantara el gallo le concedería un deseo, de lo contrario se quedaría con su alma. Consciente de la situación, la joven rezó hasta la extenuación para evitar la pérdida de su alma. Mientras tanto, una tormenta se había desatado y el diablillo trabajaba a destajo. 

Justo antes de colocar la última piedra cantó el gallo, lo que hizo que el demonio fracasara y la niña no perdiera su alma. La joven confesó su culpa ante los segovianos que, tras limpiar con agua bendita los arcos para evitar el rastro de azufre, aceptaron felices y agradecidos el nuevo regalo de la ciudad.

En el hueco que quedó es donde está ahora colocada la estatua de la Virgen de Nuestra Señora de la Cabeza. Los segovianos hasta hoy dicen que los agujeros que aún se ven en las piedras son las huellas de las pezuñas del demonio.

Segovia

La verdad, sin embargo, era algo diferente y se basaba en el arte de la ingeniería más que en los poderes mágicos. Esta antigua obra se considerada el monumento más valioso y mejor conservado del Imperio Romano en la Península Ibérica. El Acueducto de Segovia, junto con el casco antiguo de la ciudad, está inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Los investigadores no han podido determinar la época exacta en que se construyó, sin embargo se sospecha que tuvo lugar en el siglo I d.C.

Fue una construcción muy bien pensada en términos de ingeniería. El último tramo de su estructura es la parte más espectacular. Tiene 167 arcos, 44 dobles y 79 sencillos, realizados con 25.000 piedras de granito transportadas desde la Sierra de Guadarrama. Los constructores también cuidaron con presunción su aspecto estético, que presenta una maravillosa armonía, incluso cuando se integra en el laberinto de calles de épocas posteriores. El acueducto de Segovia mide, en su punto más alto, 28 metros de altura en la plaza del Azoguejo. Es muy curioso que, después de 2.000 años, aún siga funcionando casi como el primer día. Han resistido tormentas, terremotos y ventisca, además del propio paso del tiempo. 

Alcázar de Segovia

El Alcázar de Segovia, con su original estructura en forma de barco, es uno de los lugares más representativos de España. El imponente volumen del castillo está dominado por un impresionante torreón, y la torre de Juan II muestra a los visitantes el camino hacia el interior. Un camino a través del puente de un arco de altura presenta la épica torre en todo su esplendor. Allí, un portal de granito con el escudo de Felipe II marca la frontera entre el cuento y la realidad. Sin embargo, este cuento comienza de forma algo oscura, ya que la propia torre sirvió de prisión durante el apogeo del castillo. Sin embargo, probablemente nunca se llevaron a cabo ejecuciones en la prisión, y sus ocupantes gozaban de ciertas comodidades. 

Hay dos datos interesantes sobre el castillo, uno hermoso y el otro no tanto. El primero es el hecho de que el Alcázar de Segovia, junto con el Palacio de Gaudí de Astorga, fueron fuente de inspiración para la creación del Castillo de Blancanieves en Walt Disney. Este famoso castillo, que aparece en primera línea de todas las producciones de Disney, es una combinación de estos dos hermosos edificios españoles. 

El Alcázar de Segovia no sólo parece una fortaleza de cuento, simplemente lo es. 

Segovia

El otro dato, el menos atractivo, es que el Alcázar fue durante muchos años la residencia de la famosa reina Isabel I de Castilla, también conocida como Isabel la Católica. Nadie sabe si es cierto, pero se rumorea que Isabel La Católica era sucia y maloliente. Al parecer, la reina castellana no se cambiaba nunca de ropa.

La catedral y otras atracciones

En la Plaza Mayor se alza una majestuosa catedral revestida de ropajes gótico-barroco. La catedral de Segovia es la Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y de San Frutos de Segovia, conocida también como la Dama de las Catedrales por sus dimensiones y su elegancia. El austero cuerpo del edificio pretendía recordar a los fieles los orígenes de la fe católica. La construcción de la catedral comenzó en 1525 durante la Guerra de las Comunidades y se terminó 200 años después. En su interior se puede admirar el magnífico coro con sillería, los claustros y las numerosas obras de arte reunidas en 23 capillas.

Otro lugar importante de Segovia es el monasterio de San Antonio el Real, del siglo XV, además de las numerosas iglesias y palacios menores, así como las murallas y la judería. 

La judería de Segovia era entonces una de las comunidades más ricas y pobladas de toda Castilla. Según la leyenda, la ciudad de Segovia fue fundada por el bisnieto de Noé, Hércules. 

Segovia

Por Segovia también pasa la Ruta de la Plata, una de las carreteras más antiguas, que conecta el norte con el sur del país. 

Como es habitual en este tipo de ciudades antiguas, es recomendable salirse un poco de la calle principal y pasear por los rincones menos frecuentados, para descubrir su aspecto cotidiano. Lo bueno de Segovia es que el centro del casco antiguo sigue estando habitado por la gente común, lleno de servicios cotidianos como tiendas de alimentos, carnicerías o floristerías. Las fachadas de esta ciudad están decoradas con balcones de madera y hierro. Las paredes se cubren con esgrafiado segoviano o patrones recortados presionados o rayados en yeso y terracota, generalmente bicolor. Esta técnica es popular en Segovia hasta el día de hoy, también las casas nuevas se decoran con rosetas, flores y figuras geométricas. Hay muchos escalones, plazas encantadoras y calles estrechas que suben y bajan, bordeadas de guijarros y losas de piedra. 

Segovia

Un paseo por las pintorescas calles de la ciudad, nos dará una experiencia inolvidable. Cada rincón de Segovia esconde un lugar mágico que merece ser descubierto. Es una ciudad de magnífica belleza, que emerge en el vacío de Castilla y León como un oasis en el desierto.

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