Sevilla tiene un color especial

Sevilla tiene un color especial

Por Ania Hess, especial para Revista Latitud

̈Sevilla, tan sonriente… me lleno de alegría cuando hablo con su gente. Sevilla enamora al cielo para vestirlo de azul, hasta el sol duerme en Triana y la luna en Santa Cruz.¨ – Los del Río –

Tengo dos ciudades favoritas en España que me encantan, en más, creo que son las ciudades españolas más bonitas de todas. 

Sevilla es una de ellas, particularmente en cuanto a la historia y cultura Ibérica se refiere. Durante mucho tiempo evité Sevilla por su fama de que allí hace mucho calor, porque soy más bien de las que prefieren el frío, la niebla y la lluvia. Sin embargo tuve que enfrentarlo, ya que he viajado por toda España y sólo me faltaba Sevilla para tener una visión completa de lo que ofrece la Península Ibérica. 

Para evitar la probabilidad de calor la visité por primera vez a finales de noviembre, cuando las temperaturas todavía son más moderadas. Me causó una gran impresión a tal punto que después no me importó volver, incluso en verano. 

Sevilla es una ciudad magnética, atractiva y sexy. Hace que te dejes llevar por la vida nocturna, por los cantos y bailes que hacen vibrar las paredes de los edificios. Llegas allí y desde el primer momento sientes que estás en casa. Es una de las ciudades más multiculturales de España y de las más hospitalarias también.

Es la capital artística, cultural y financiera del sur de España, la cuarta ciudad más grande del país.

Sevilla

Un poco de historia para empezar

Sevilla es una ciudad tan rica históricamente que tengo que mencionar un poco de ese patrimonio. 

La leyenda dice que la ciudad fue fundada por Hércules, pero según las investigaciones arqueológicas lo más probable es que lo hicieran los íberos en el siglo II a.c.  Ellos fueron conquistados por los fenicios, quienes fundaron la ciudad para dar lugar después a los cartagineses. Luego llegaron los romanos y comenzó la romanización de la Península Ibérica.

Sevilla floreció en el año 45 a.c. gracias a Julio César, quien levantó murallas defensivas y en el centro erigió un foro de gran tamaño como lugar para el comercio. En ese entonces la ciudad pasó a llamarse Colonia Iulia Romana. Durante los siglos siguientes, el desarrollo de la ciudad estuvo relacionado con el Imperio Romano, pero a pesar de ello la población seguía creyendo en los dioses fenicios.

En 461 la ciudad fue conquistada por un ejército combinado de vándalos y alanos, pero rápidamente fueron sustituidos por los visigodos, que establecieron aquí su reino.

Un cambio radical se produjo en el año 712, cuando la península ibérica comenzó a ser invadida por bereberes y árabes. En pocos años y con muy poco esfuerzo los moros habían conquistado toda la Península Ibérica, estableciendo desde allí su dominio en toda España que hoy conocemos.

La sede islámica de Al-Andalus, como se llamaba entonces España, se estableció en Sevilla. Los moros ampliaron las fortificaciones romanas y construyeron el castillo de Alcázar, que posteriormente pasó a llamarse palacio real.

En 1247 un ejército cristiano inició la reconquista de Andalucía. Conquistando una ciudad tras otra liberaron la península del dominio árabe. Las tropas castellanas asediaron Sevilla durante 15 meses. Tras la toma de la ciudad, los cristianos comenzaron a construir palacios e iglesias, a menudo utilizando edificios ya construidos por los moros. Ese año se inició la construcción de la Catedral de la Virgen María sobre las ruinas de la Gran Mezquita, simbolizando así la supremacía del poder cristiano.

Sevilla

En 1391 hubo un pogromo en Sevilla contra los judíos que vivían en la ciudad. Miles de ellos fueron asesinados y sus propiedades confiscadas. Los que sobrevivieron fueron obligados a adoptar la fe cristiana.

En 1480 se inician en la ciudad las crueles actividades del Tribunal de la Inquisición. En la plaza de San Francisco, el 6 de febrero de 1481, por primera y, desgraciadamente, no última vez se hizo un auto de fe. A menudo los que no querían hacer esta declaración de fe acababan en la hoguera.

Cuando en 1492 Cristóbal Colón zarpó en busca de una nueva ruta hacia las Indias, nadie imaginaba cómo esta expedición cambiaría el destino del mundo y de la ciudad de Sevilla.

Comenzaría con esto la edad de oro de la ciudad. Miles de mercaderes de toda Europa llegaban a Sevilla, el puerto del río Guadalquivir se convirtió en la puerta de entrada al Nuevo Mundo.

La figura del gran explorador está inseparablemente asociada a Sevilla, ya que gracias a sus descubrimientos geográficos la ciudad se convirtió en una potencia europea. Aunque otras ciudades del mundo afirman tener la tumba de Colón, las pruebas genéticas han confirmado que su cuerpo descansa en un sarcófago de La Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla. El sarcófago está sostenido a hombros por 4 heraldos, que simbolizan los 4 reinos que fundaron España. Aunque era extranjero, genovés, de esta manera honraron al hombre cuyos descubrimientos trajeron riqueza al país. Se dice que tocar el pie del heraldo trae buena suerte.

La Plaza de España

Es una estructura de 1928 construida en una de las zonas verdes del Parque de María Luisa para la Exposición Iberoamericana de 1929. 

Fue diseñada al estilo neo mudéjar, con algunos elementos art deco. Es un espacio inmenso, una larga cadena de edificios conectados con forma de semicírculo que rodea una gran plaza con una fuente central. Todo está conectado entre sí mediante hermosos puentes sobre un río artificial. 

Las paredes del edificio y los puentes están ricamente decorados con azulejos de cerámica. A lo largo de la parte inferior de la pared verá como nichos, forrados de cerámica y dedicados a las diferentes provincias de España.

La plaza de España es tan característica que inspira a los cineastas. Aquí se rodaron algunas escenas del Episodio II de La Guerra de las Galaxias: El Ataque de los Clones.

Cada día la plaza se llena de carretas de caballos, bailarines de flamenco y diversos artistas de la artesanía, la música o la magia.

plaza de españa

La Torre del Oro 

Está situada en la orilla izquierda del río Guadalquivir, cerca del Puente de San Telmo. Con sus 36 metros fue el punto de observación que vigilaba el acceso a la ciudad por agua. En caso de detectar peligro, se levantaba una gruesa cadena a través del río para bloquear los barcos enemigos. La segunda torre, estaba situada en la orilla opuesta del río, aunque esta ya no existe.

Durante años ha habido disputas sobre su nombre. ¿El nombre proviene de los azulejos que antaño cubrían sus paredes o, como dice la leyenda, se utilizaba para guardar el oro traído del Nuevo Mundo? Durante los trabajos de conservación realizados en 2005, se demostró que el brillo que tenía era el resultado de una combinación de mortero de cal y paja comprimida.

Su función ha cambiado a lo largo de los siglos. La Torre del Oro fue también una prisión, una capilla, luego albergó un almacén de pólvora y ahora es un museo marítimo.

Sevilla

La Catedral 

El monumento más emblemático de Sevilla es la majestuosa Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla. El enorme edificio, junto con el campanario de la Giralda, sobresale de los edificios circundantes. Es la tercera en su tipo más grande, después de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano y la Catedral de San Pablo de Londres. Sus orígenes se remontan a 1401, cuando se decidió construir una enorme catedral para impresionar a los fieles. En la época de Colón, la catedral aún estaba en construcción.

La Torre de la Giralda se construyó en el siglo XII y originalmente servía de alminar, desde donde se llamaba a los musulmanes a la oración. La Giralda, al momento de su construcción era la estructura más alta del mundo conocido. En la actualidad, la torre tiene casi 100 metros de altura, o 104 metros si añadimos la estatua de la parte superior. A diferencia de los campanarios cristianos, la Giralda no tiene escaleras, sino un camino ascendente. Esta solución permitia la entrada a caballo que, según la leyenda, así es como Fernando III llegó a la cima tras conquistar la ciudad. Hoy en día facilita la subida de los turistas.

La catedral tiene un interior ricamente decorado. El altar principal, descrito como el más grande del mundo, tiene 27,8 m de altura y 18,2 m de ancho. Su superficie bellamente tallada está cubierta de oro; para ello se utilizaron más de 3 toneladas del oro saqueado al Nuevo Mundo.

La catedral, junto con el Alcázar y el edificio que ahora alberga los Archivos de la India, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987.

La entrada a la catedral es de pago. Estando dentro, podemos subir a la torre, pasear por las antiguas salas de la iglesia o descansar en el patio. Una atracción única es la posibilidad de subir al tejado durante una visita guiada.

Sevilla

Alcázar de Sevilla

Cerca de la catedral, al sureste, se encuentra el palacio real. La decisión de construirlo se tomó en el año 913, por metro del primer califa de Andalucía, Abd Al-Rahman III. Desde entonces, ha sido reconstruido en numerosas ocasiones por las dinastías maurias y posteriormente por los gobernantes cristianos. A lo largo de los siglos, se fundieron aquí varios estilos: árabe, gótico, mudéjar. Pero el palacio es un ejemplo clásico del estilo mudéjar.

Construida por canteros y carpinteros musulmanes con materiales específicos como la cerámica, el yeso y la madera, es un ejemplo perfecto de la belleza de la arquitectura islámica. Merece la pena ver el Patio de las Doncellas, el Salón de Embajadores o el Patio de las Muñecas. También los hermosos Jardines de los Reales Alcázares, una parte importante de la arquitectura árabe.

Afortunadamente, los cambios posteriores no destruyeron el antiguo carácter del palacio. Se pueden admirar elementos característicos de la arquitectura árabe a pesar de los daños parciales sufridos durante el gran terremoto del año 1755.

Ciudad de la alegría, fiesta y siesta

Sevilla tiene el mayor casco antiguo de Europa, con casi 4 millones de metros cuadrados. Llegar a cualquier lugar del casco antiguo es casi imposible sin tener un mapa. Incluso con un navegador en mi móvil, siempre tenía problemas para llegar al lugar al que me dirigía. La red de calles del casco antiguo es muy irregular; algunas bastante anchas, no llevan a ninguna parte, otras, muy estrechas, pueden conducir a las plazas más importantes de la parte más antigua de la ciudad.

Sevilla tiene muchos más ejemplos hermosos de arquitectura, tanto antigua como moderna, pero  la arquitectura es sólo una de las muchas razones para explorar esta parte tan rica en historia y cultura europea. Los sevillanos piensan que las calles y los monumentos de Sevilla son dignos de ser admirados por todos, no solo por su belleza, sino por la luz que desprenden.

Sevilla

Lo que termina de enamorar a todo el que visita esta ciudad, es su gastronomía. La comida típica de Sevilla está muy influenciada por la dieta mediterránea propia de la cocina andaluza. Además, toda la historia que ha vivido esta ciudad está también reflejada en sus manjares.

A los sevillanos les encanta estar en la calle, comen allí, hablan allí y se reúnen allí también. Esa es una de las razones por las que me gusta tanto esta ciudad… Este estilo de vida me viene muy bien, a pesar de las sofocante temperatura. 

Sin embargo durante la siesta, que dura de las 14:00 a las 18:00 horas, apenas se ve a alguien por las calles. La mayoría de las tiendas y restaurantes están cerrados. A esta hora del día, en primavera y verano, hace demasiado calor para vivir en el exterior. De hecho, no es raro que en Sevilla se alcancen temperaturas de unos 40 grados, no por nada es la ciudad más calurosa de Europa.

En Sevilla, y en general en Andalucía, es muy típico salir de tapas. ¡Pedir varios platos para compartir, con un buen vino o una cerveza bien fresquita, no es mal plan! Aunque también puedes degustar esas mismas recetas en raciones más grandes e individuales. Los platos más famosos son:

Gazpacho – ¡Ideal para pedir en verano! Se trata de una sopa fría de tomate, pimiento, ajo, pepino, aceite, vinagre y sal. Un auténtico manjar andaluz. Acompáñalo con jamón picado en daditos y huevo duro. 

Otros platos conocidos de Sevilla son el Pescaito Frito, el Bacalao con tomate, los Caracoles, el Cocido o Serranitos y montaditos.

Sevilla

Si quieres sentirte como un buen sevillano, tienes que probar los serranitos o los montaditos. A simple vista pueden parecer lo mismo, pero no lo son. Los serranitos son bocadillos de pollo o ternera con pimiento, tomate y jamón, para acompañar con alioli.

Es imposible describir la fuerza de las impresiones que se tienen después de permanecer en la capital de Andalucía y tratar de conocer la propia ciudad, sus tradiciones, así como la propia gente. Sevilla simplemente encanta y cautiva, por eso se la recomiendo a cualquiera que ame la vida en la calle musicalizada. Sevilla deleita con cada esquina, cada edificio y cada sonido.

Las multitudes de gente sonriente y el ambiente único que crean en los pequeños bares y en las calles… Es una ciudad de contacto, si eres una persona introvertida o cerrada a la diversión es poco probable que encuentres algo más que historia o arquitectura en ella.

En cualquiera de los casos, ¡hay que reconocer que vale la pena visitarla!

Comentarios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.