Tilcara, La fiesta de la Pachamama

Pachamama, un ritual para agradecer.

Por Maricel Santa Cruz especial para Revista Latitud

Tilcara, el punto de partida de un viaje ancestral. Es una ciudad ubicada en la provincia de Jujuy. Su nombre significa estrella fugaz y como parte de la Quebrada de Humahuaca fue declarada por la UNESCO como patrimonio de la humanidad. 

Para mi Tilcara tiene su magia, su encanto. Ese cielo estrellado y esos cerros multicolores, me hacen suspirar. Les contaré a continuación que la hace tan especial en mis recuerdos. 

Pachamama Tilcara

Sé que quienes la han visitado han sentido lo mismo. Voy a compartir con ustedes la vez que, en ese increíble lugar, fui partícipe del ritual de agradecimiento más importante de la quebrada, el que se hace a la Pachamama.  

Esa celebración donde el respeto por la Tierra está en el aire.  La alegría se manifiesta en sus coplas, y el agradecimiento hacia la Pachamama, de quienes viven allí, se hace visible hasta para los foráneos que están de paso.

Me encontraba en Jujuy por unas prácticas de la universidad que finalizaban en julio. Recuerdo esos días con mucha alegría. En Jujuy todo es color, sabor, y alegría. Tenía las fervientes ganas de participar de esta celebración de la que había escuchado tanto así que, una vez finalizadas las prácticas me dirigiría a Tilcara a ver qué podía hacer con ellas.

ofrenda

Pachamama es una palabra de origen quechua, para las etnias andinas significa Madre Tierra. El 1ro de agosto es la fecha elegida para celebrar este ritual, en todo el noroeste argentino. Esta ceremonia cumple la función de cerrar ciclos, renovarse y comenzar el nuevo camino. 

En esta ocasión los pueblos andinos se reúnen para agradecer. ¡Que concepto tan importante!, algo que en 19 años no había reparado nunca. Me llamaba poderosamente la atención con cuanto compromiso y sentir lo hacían. 

Llegué a Tilcara, esta era la locación que había elegido para intentar participar de la festividad. Una vez ahí me encontré con algo que no sabía, esta ceremonia es de carácter privado y cada familia lo realiza puertas adentro en la intimidad de su hogar. Ese día se reúnen en familia  para agradecer por lo recibido durante el año en curso. Se agradece la salud, el trabajo, el progreso y los bienes adquiridos, también la cosecha y los animales. A pesar de esto, hay lugares donde uno se puede acercar y está abierto para el turismo. 

Yo participé en una ceremonia por la noche, en un restaurante que fue mucho más privado. Una señora dirigió la ceremonia, nos bendijo y sahumó a cada uno, para espantar las malas energías. Luego bebimos un preparado tibio con hierbas y alcohol, ¡Fuertísimo para mi gusto!. Nunca olvidaré ese sabor tan particular. 

Pachamama Tilcara

Agradecimos lo que habíamos recibido, y todo terminó en un baile increíble. 

Al mediodía siguiente fui a la biblioteca donde se celebraba otra ceremonia abierta al público. 

Les voy a compartir algunas fotos de esto que les digo, aunque esa energía tan vibrante que vivimos no pueda ser reflejada en una imagen. 

La apertura de un pozo en la tierra da comienzo al ritual. Primero se pide permiso a la Madre Tierra, y se dicen unas palabras para bendecir. El lugar suele estar decorado con flores. 

Nos explican qué significa y cuál es la función de cada elemento. Por ejemplo, hay que encender cigarrillos y hacer que la tierra “fume”, si el cigarrillo se consume, es un buen augurio, pero si tiende a apagarse es sinónimo de un año no tan bueno. 

Otro ejemplo son los sahumerios, que son utilizados para ahuyentar el mal. Todo está colmado de simbolismos. ¡Hay que creer!

Luego se procede a darle de comer y beber a la Pachamama. Siempre se realiza de a dos personas, y con las dos manos. Esto fue increíble, se percibía en la atmósfera una profunda comunión entre todos los que participaban, y de fondo sonaban unas coplas alegres.

Pachamama Tilcara

 Yo me acerque con una chica que conocí ese día. Seguimos las indicaciones de quien presidía el ritual. Comenzamos a ofrendar, le dimos cigarrillos, frutas, hojas de coca,  granos de maíz y vino. Luego agradecimos y bebimos un trago. Nos retiramos con respeto y emoción por lo que había sucedido y nos dispusimos a acompañar al resto, los que aún no habían ofrendado. 

Toda finalizó con una comida comunitaria, un delicioso y contundente guiso. Y la fiesta volvió a comenzar. 

En ese viaje aprendí que importante es acercarse a lo distinto, cuan enriquecedor puede ser un experiencia si se está dispuesto a descubrir otras formas de vida. 

La curiosidad siempre nos lleva a buenos lugares. Me encontré con un pueblo cálido, festivo por demás y con ganas de que sus tradiciones sean conocidas por los que quieran hacerlo. Me traje estos buenos deseos y aprendizajes a casa, que todavía me acompañan, así que me prometí volver y, por supuesto, hago extensiva la invitación a ustedes.

Comentarios

  1. Maricel: la vivencia de ser testigo de un pueblo durante un tiempo festivo-ritual es una experiencia inolvidable. Tu relato de ese viaje a Tilcara en agosto me trajo nostalgias de esa tierra a la que me unen tantos recuerdos.

    • Hola Profe, que honor que ud me escriba estas palabras. Al escribir recordé sus clases tan apasionadas y claras, y las de la Dra Forgione, en Pilar 2016. Comparto con ud ese amor por Tilcara. Un placer leerla aquí! Y aguardo otra de sus notas.

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