El lado B de Dublín

Lo que nadie te cuenta de los viajes, el lado B de Dublín

Por Denise Alecio especial para Revista Latitud

Hace unos años me propuse vivir cada ciudad, empaparme de su cotidianeidad y mimetizarme con su gente. Todos sabemos que cuando vamos a cualquier lugar en modo turista todo es color de rosas, como esos primeros meses de enamoramiento en una pareja. 

Debo reconocer que al llegar a Dublín esperaba otra cosa, duendecitos colorados vistiendo de verde y corriendo por todos lados. Tengo que darles una mala noticia: no vi ni uno, si enanos áridos pero no eran precisamente simpáticos. Pero de eso les hablaré luego.

La capital irlandesa es una ciudad muy cosmopolita, si tu idea es conocer gente de diversos orígenes, es una excelente opción. Pero si lo que querés es mejorar tu nivel de inglés, procura alejarte de nosotros los latinoamericanos, es muy fácil perder el objetivo de tu viaje – ahí va mi primer consejo-. 

vivir en Dublín

 

Paso 1: Buscar vivienda

Una vez que estés allá, lo más urgente es buscar un lugar en donde vivir. En mi opinión, y como para muchas otras cosas en la vida, el perfecto no existe. Asique un lugar ordenado, limpio, luminoso y donde no te sientas enlatado sería lo ideal. Todo depende de tu presupuesto y lo que desees destinar de él al alojamiento. Las opciones van desde un estudio o una habitación para vos solo hasta una casa compartida con otras 25 personas. Lo más importante en este punto es no caer en la trampa de los  “Landlords”. Suena al villano de alguna película de superhéroes, pero solo son simples mortales con la suerte de tener pasaporte europeo y muy poca moral. Siempre que sea posible, intentá acordar tu estadía en la casa directamente con el dueño mediante un contrato – esto es un poco difícil para los que no tenemos ciudadanía europea- o que la persona que lo ha firmado anteriormente a tu llegada, esté morando en ese momento. Nunca falta el vivo que subalquila y desaparece con tu mes de depósito – lo digo por experiencia-.

Paso 2: conseguir un trabajo

Una vez que tengas un lugar donde dormir, tendrás que buscar trabajo para poder pagarlo sin que te duela el bolsillo cada vez que usás tus ahorros en plata nacional. En Irlanda, además de la visa y el permiso de residencia, es necesario sacar el “PPS number” para poder obtener un trabajo en blanco. Para solicitarlo hay dos opciones, la forma correcta sería con una carta de tu futuro empleador. Sin embargo, muchos de ellos no quieren esperar a que obtengas tu PPS para contratarte, por lo que ni siquiera se molestan en entrevistarte. No desesperes, hay algunos truquitos no ilegales. La otra opción es solicitarlo para luego obtener la licencia de conducir, allá vos si después la sacás o no. 

Tan pronto como tengas tu PPS en mano, tenés que armar un CV completísimo y con un poco de condimento para empezar a repartirlo en cada bar, restaurant, mercado que se cruce en el camino. Acá lo más importante no es tanto tu experiencia sino tu presencia – segundo consejo-. Y además, siempre que puedas, pedí hablar con el gerente del lugar, así tu CV no queda olvidado en la pila de CV de todos los inmigrantes desesperados por un trabajo. En los días siguientes, grabá cada llamada que recibas; no es que desconfíe de tus capacidades de listening, solo te advierto que, al principio, el acento irlandés es un poco difícil de entender. Andá puntual al trial, es algo que valoran mucho, y desenvolvéte como si fueras la persona más idónea para ese puesto. Si no tenés ni puta idea, que no se note. 

Paso 3: Manejáte con Inteligencia

Ya con casa y trabajo, mi último consejo va sobre cómo manejarte monetariamente. Dublín es una ciudad con fiesta 24/7 y de todos los tipos. Pero también es la sede central de la línea aérea low cost Ryanair, por lo que podrás encontrar vuelos extremadamente baratos. Asique cada vez que vayas a la zona de Temple bar por una pinta a precio turista, acordate que por esa misma plata podrías comprarte un pasaje a casi cualquier lugar de Europa.

Y como dato extra, te contaré acerca de los pequeños diablitos pecosos. Pueden parecer muy inofensivos con su carita de película de Disney pero estate muy atento al pasar cerca de ellos porque de tontos no tienen nada. A pesar de que Dublín es una ciudad muy segura, hay que tener cuidado con las travesuras de estos chiquillos. En vez de quedarse en casa tomando la leche y viendo dibujitos en la tele, salen a hacer maldades como robar celulares, bicicletas y hasta autos, solo para divertirse un rato y dejarlos por ahí tirados cuando ya se les pasa la euforia de hacer lo incorrecto. A pesar de ser contadas las veces, también les gusta pelear, sobre todo con los hombres. 

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Lo mejor de vivir en Dublín 

Para no dejarte con un sabor amargo en la boca, quiero enumerarte la inmensidad de cosas positivas que tiene vivir en este país. Podría empezar con la gran oferta laboral que ofrece, en su mayoría relacionados a la gastronomía, pero podrías encontrar algún puesto profesional también; uno de los sueldos más altos de Europa, si no lo gastás todo en cerveza Guinness tendrás una gran capacidad de ahorro; la posibilidad de manejarte en bicicleta por casi toda la capital y en tren por todo el país; los paisajes más increíbles que te podés imaginar, sintiéndote Frodo en El señor de los anillos; es un lugar muy seguro donde las noticias malas son muy esporádicas, exceptuando lo que ya les conté antes; la corta extensión de la isla te permite conocerla de punta a punta en un auto de alquiler; una gran oferta de destinos para viajar con tickets low cost; y una de las mejores experiencias que tendrás en tu vida, sin duda.

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